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domingo, 22 de junio de 2014

Dios a la carta: Espiritualidad y mística actual

Dios a la carta

Mística y espiritualidad


La realidad que vive el mundo actual, pareciera que se ha convertido en un gran menú en el cual puedo escoger al antojo la experiencia que quiero tener, convirtiendo la libertad en un acto de autosatisfacción muy lejana de la autorrealización.

Esta mal entendida libertad individual, de la que se derivan muchas ideas que simplemente se reducen a una opinión, que en algunos casos puede ser muy valiosa, pero que solo es eso, y que nos delimita al grado de estar en un relativismo total: “todos los valores, culturas o creencias son válidos en tanto que me son útiles y sólo durante el tiempo que me son útiles. Siempre pueden ser cambiados, abandonados o recuperados”.

Los fenómenos externos, religiosos, culturales, políticos y económicos, van permeando este proceso, cayendo en sincretismos que llegan a la vulgaridad y extravagancia que lejos de motivar una identidad propia, parece un recorte de muchos periódicos y revistas.

La necesidad de sentirse vivo, ha hecho que caigamos en verdaderos extremos donde la dignidad humana es lo último que nos preocupa, haciendo una amalgama de pensamientos, ideologías, sentimientos, religiones y experiencias pseudo religiosas, que lejos de fortalecernos debilitan y fragmentan convirtiéndonos en esclavos de nosotros mismos.

Uniendo ideas tan contrarias y opuestas entre sí en el que solo se busca el bienestar del individuo (físico, psicológico y emocional) pero no como un desarrollo humano trascendente, sino como algo momentáneo y pasajero que cuando se nos pide algo que no nos gusta o agrada simplemente lo cambiamos, la manera más simple de vivir el utilitarismo.

La sensación de sentirme bien es superada por el hacer el bien, y disfrazamos el compromiso social con actitudes que en el fondo tiene egoísmo y protagonismos donde usamos al prójimo para retratarnos cuando hacemos nuestra buena obra o retratamos nuestra imagen como símbolo de bienestar haciendo un cóctel de esoterismo, astrología, pseudociencias, dietas de adelgazamiento, técnicas orientales, psicoterapias timadoras, y rollos de superación personal que solo miran el momento, no el destino final del hombre.
 
Queremos leer o interpretar los acontecimientos del mundo bajo ópticas muy variadas, algunas con vidrios muy amarillos o rojizos, queriendo justificar por un supuesto destino que tiene todo puesto en el cual somos títeres de alguien más y que fácilmente culpamos a Dios, reduciéndolo a nuestras necesidades  y miserias, al que tengo que decirle qué y cómo hacer, porque parece que ya se olvido de cómo ser Dios y de todo eso malo él es el único responsable.

Las experiencias de malestar se ha convertido para muchos en una permanente, presionados por las estructuras deshumanizantes, las noticias muestran muchas razones que generan más desánimo, creando miedo, odios, venganzas y rencores que van dañando nuestra relación con los demás y complican nuestras relaciones interpersonales.

Es lamentable que cada día menos personas quieran comprometerse con el otro, en relaciones estables, en vínculos de vida que nos ayuden a perfeccionar y crecer como personas, recordando que esta vida no es nuestro destino final.

La vocación es el llamado a perfeccionarnos con los vínculos que generamos con los que nos rodean, un sacerdote o religiosa se perfecciona al entregar su vida por la Iglesia, por su comunidad, al hacer presente el Evangelio, llevar la buena nueva a los mas necesitado, cualquier actitud diferente a esta tarea, es contra el mismo, una pareja se perfecciona al entregarse y vivir el compromiso del amor, así como Dios ama a la Iglesia y ese amor engendra, así el amor conyugal.

La crítica se ha convertido en burla, en ofensa que no responsabiliza ni muestra el compromiso de vida, ni alienta a mejorar. Es triste ver como las redes sociales juegan con la distorsión de la verdad, con una imagen, divide más que enriquecer.

Parece que la dinámica actual es la descalificación del otro que no es como yo, eliminar sin propuesta, esperar el error ajeno que debilita y que no genera cosas positivas, proyectos, investigación, creatividad que desarrolla, y sea innovadora.

En esta realidad es donde encontramos inmersa la espiritualidad y mística, en que la rapidez de los medios de comunicación abruma y no dan paso a la reflexión, donde la exhibición  es justificada, mostrar sin pensar en las consecuencias.

Ante este marco debemos de reconocer la posibilidad de vivir una espiritualidad comprometida, purificada de los elementos que la distorsionan, evitando sincretismos religiosos, fortaleciendo todas las áreas de nuestra vida.

Me preguntaba una persona si la Iglesia no tiene libros de superación personal, la respuesta es que no lo hay de modo literal, pero sin lugar a dudas el Evangelio es la superación máxima del hombre, el ejercicio de las virtudes nos identifica y perfeccionan haciendo que experimentemos nuestras propias capacidades y replantemos metas diferentes.

Una mística es la experiencia y vivencia del misterio, el momento personal y único en que experimentamos a Dios, y a pesar de ser individual, tiene un elemento comunitario que alienta y fortalece.

Ejemplos de esto lo encontramos en muchos hombres y mujeres que teniendo una experiencia personal mística- redefinen su entorno, una actualización de nuestra relación con Dios generando una espiritualidad que abarca todas las áreas del hombre, físicas, afectivas, materiales y sociales.

Digámoslo más simple: la mística responde con el compromiso de haber tenido una experiencia personal con Dios, la espiritualidad es la unidad de esta experiencia en todas las áreas y momentos de la vida de conversión.

Si pensamos que la espiritualidad es tener de memoria muchas oraciones y actos piadosos, posiblemente no hemos entendido nada, cuando en realidad nos debe mover a vincularnos con todos los que nos rodean, este elemento puede es esencial de una experiencia plena de Dios.

Si alguna persona siente rivalidad con otra espiritualidad, posiblemente no sea real, lo mismo que pasa en los movimientos y asociaciones en la Iglesia, no pueden tener diferencias entre ellas, ya que responden a realidades diferentes, sea para matrimonios, jóvenes, adultos, solteros, niños, etc.

Si nos preocupamos como pasó en el evangelio con los discípulos pensando quien es el más importante, posiblemente estemos perdiendo de vista toda nuestra razón de ser:
-"¿De qué discutíais por el camino?" Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: "Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos." -(Mc 9, 33-35)

Parece simple, ser el servidor, sin vanidades, sin egoísmos, sin soberbias de por medio, seria tan absurdo como decir que una madre da de comer a sus hijos para que los vecinos la feliciten, o pensar que un sacerdote celebra los sacramentos pensando en el aplauso.

Vivir una espiritualidad es tener la certeza de que actuamos conforme a lo que Dios nos pide en una realidad determinada, como quien sirve en un hospital, o en un orfanato, lo mismo que en su familia con sus hijos y hermanos. Hacer lo que nos toca, con amor, alegría, sencillez y humildad de corazón.

La mística es esa experiencia personal con Dios, y se puede tener de muchas formas, algunos la tienen en un retiro, o en un momento difícil en la vida y lo experimentan, por lo que vivir un momento personal con Dios revela su amor de Padre.

La Iglesia tiene grandes ejemplos que a pesar de las limitaciones humanas después de tener la experiencia hay un cambio, conversión, renovación, actualización de la vida, los santos son un ejemplo de esto, después de vivir de cierta manera, tienen su experiencia de Dios y cambian “metanoia”  que se traduce del griego como cambio de mente, conversión, y nunca se contrapone con otra vivencia mística o de Dios.

No podría imaginar a san Francisco pensando que es mejor su espiritualidad a la de san Benito, o san Ignacio  de Loyola peleando con san Juan de la Cruz. Cada místico tiene una experiencia personal que se une a la Iglesia entera, y responde a un momento determinado de la historia, una circunstancia particular en la que se renueva la Iglesia.

En esta respuesta esta la trascendencia ansiada del hombre, en encontrar a Dios en la actualidad, en el pedacito de mundo que nos ha sido confiado, y del cual nos pedirán cuentas.

La espiritualidad no es algo teórico, más bien es algo que compromete todas las dimensiones de la existencia: Identidad, conciencia, actitudes, relaciones, escala de valores, lo contrario en muchos casos seria reducirla a solo memorizar oraciones sin comprender lo que implica el ejercicio de las virtudes.

Si tenemos la vivencia de Dios en nuestras vidas, podemos caminar bajo la asistencia del Espíritu Santo que nos alienta a seguir, a pesar de que podamos caer en el error, si tenemos la humildad podremos retomar el camino con el seguimiento de Cristo, los valores evangélicos, la eclesialidad, la vivencia sacramental, lo contrario es caminar bajo nuestras propias fuerzas, con nuestras limitaciones humanas, bajo una racionalidad influenciada y condicionada por el miedo que lejos de nutrir, nos debilita.

Los retos son muchos, las realidades nos presentan situaciones complejas, difíciles, incluso dolorosas, donde todos los sectores de la sociedad están metidos, directa o indirectamente, sea política, cultura, sociedad, religión, economía, en los que debemos comprometernos y responder.

Cada santo logró descubrir esto en su vida, en la sociedad en la que le toco vivir y responder, transformarla, encontrar a Cristo en el enfermo, en el que sufre, en el abandonado, haciendo vida el Evangelio con las obras de misericordia.

Es curioso como algunas personas le dan mayor peso a las palabras de líderes de otras religiones o filosofías orientales, sin conocer de fondo la riqueza que tenemos en nuestra propia fe,  la profundidad del Evangelio, el sabor que cada santo descubre al hacerlo vida, tener el alimento justo y necesario, es una forma de desprecio por algo más barato.

Mística y espiritualidad están unidas en la actualización de nuestras vidas en el encuentro con Dios, sin mezclas ni amalgamas que solo condicionan nuestra libertad, que nos aferran a este mundo, cuando debemos tener presente que la Iglesia esta viva, y debemos ser heraldos de buenas noticias.

Dejemos que Dios haga su parte, haciendo lo que nos corresponde, y todo estará bien, como lo dice Jesús en el Evangelio: “echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.” (Cfr. Mt. 9, 17b).

Dios está vivo, la Iglesia está viva, y el Espíritu Santo renueva la faz de la tierra, por lo que debemos estar atentos, para reconocer como se manifiesta Dios en nuestras vidas y ¿Cómo debemos responderle, si vivimos la fe, la esperanza y la caridad? o ¿Solo somos un catálogo de fórmulas mágicas o de oraciones sin comprensión?

La oración siempre debe movernos a la acción, de otra forma es estéril, se queda en un buzón de sugerencias y quejas para Dios, vivir una espiritualidad es asumir la parte que nos toca en el mundo y responder con nuestro testimonio de vida, comprometidos y responsables, para que cuando oremos con fuerza, valor y compromiso para ser actores y protagonistas en este mundo tan lastimado y fragmentado.

Carlos Escorza Ortiz

Teólogo

jueves, 22 de mayo de 2014

DIÁLOGO DEL PAPA FRANCISCO CON UN GRUPO DE JÓVENES FLAMENCOS

DIÁLOGO DEL PAPA FRANCISCO
CON UN GRUPO DE JÓVENES FLAMENCOS
Lunes 31 de marzo de 2014


Forman parte de un grupo de jóvenes que nació durante la Jornada mundial de la juventud de Río de Janeiro, porque en Río quisieron dar a conocer también a otros jóvenes flamencos lo que habían hecho allí. Son un grupo de doce —los otros están allí fuera— que han venido con…
…pero a los otros quiero saludarlos después, sí.

Entonces podemos organizarlo… Y ellos hacen verdaderamente este trabajo de entrar, de penetrar en los media como jóvenes, partiendo de su inspiración cristiana. Y también en este sentido quieren hacerle algunas preguntas. Ella, en cambio, no es creyente —ellos son, pues, cuatro de aquel grupo—, ella no es creyente, pero también nos parecía importante, porque somos una sociedad muy laica en Flandes, y sabemos que tenemos un mensaje para todos. Por tanto, ella estaba muy contenta…

¡Ah! Me da mucho gusto. Todos somos hermanos.
Verdaderamente, sí. La primera pregunta es: gracias por haber aceptado nuestra petición, pero: ¿por qué la aceptó?

Cuando siento que un joven o una joven tiene inquietud, siento que es mi deber servir a estos jóvenes, prestar un servicio a esta inquietud, porque esta inquietud es como una semilla, y después irá adelante y dará frutos. Y yo en este momento siento que con vosotros estoy prestando un servicio a lo que es más valioso, en este momento, que es vuestra inquietud.

Un muchacho. Cada uno, en este mundo, trata de ser feliz. Pero nos hemos preguntado: ¿usted es feliz? ¿Y por qué?
Absolutamente, soy absolutamente feliz. Y soy feliz porque…, no sé por qué… Quizá porque tengo un trabajo, no soy un desempleado, tengo un trabajo, un trabajo de pastor. Soy feliz porque he encontrado mi camino en la vida, y recorrer este camino me hace feliz. Y también es una felicidad tranquila, porque a esta edad no es la misma felicidad de un joven, hay una diferencia. Cierta paz interior, una paz grande, una felicidad que también viene con la edad. Es también un camino que ha tenido siempre problemas; también ahora hay problemas, pero esta felicidad no desaparece con los problemas, no. Ve los problemas, los sufre y después sigue adelante; hace algo para resolverlos, y después sigue adelante. Pero en lo profundo del corazón reinan esta paz y esta felicidad. Verdaderamente, para mí es una gracia de Dios. Es una gran gracia. No es mérito mío.

Un muchacho. De muchas maneras usted nos manifiesta su gran amor a los pobres y a las personas heridas. ¿Por qué esto es tan importante para usted?
Porque este es el corazón del Evangelio. Soy creyente, creo en Dios, creo en Jesucristo y en su Evangelio, y el corazón del Evangelio es el anuncio a los pobres. Cuando lees las Bienaventuranzas, por ejemplo, o lees Mateo 25, ves allí cómo Jesús es claro en esto. Este es el corazón del Evangelio. Y Jesús dice de sí mismo: «He venido a anunciar a los pobres la liberación, la salvación, la gracia de Dios…». A los pobres. Los que tienen necesidad de salvación, los que tienen necesidad de ser acogidos en la sociedad. Si lees el Evangelio, también ves que Jesús tenía cierta preferencia por los marginados: los leprosos, las viudas, los niños huérfanos, los ciegos..., las personas marginadas. Y también los grandes pecadores…, y este es mi consuelo. Sí, porque él ni siquiera se asusta del pecado. Cuando encontró a una persona como Zaqueo, que era un ladrón, o como Mateo, que era un traidor de la patria por dinero, no se asustó. Los miró y los eligió. También esta es una pobreza: la pobreza del pecado. Para mí, el corazón del Evangelio es de los pobres. Hace dos meses oí que una persona dijo: «Este Papa es comunista». ¡No! Esta es una bandera del Evangelio, no del comunismo, ¡del Evangelio! Pero la pobreza sin ideología, la pobreza… Por eso creo que los pobres están en el centro del anuncio de Jesús. Basta leerlo. El problema es que algunas veces, en la historia, esta actitud con los pobres se ideologizó. No, no es así: la ideología es otra cosa. Es así en el Evangelio, es simple, muy simple. También en el Antiguo Testamento se ve esto. Por eso yo los pongo siempre en el centro, siempre.

Una muchacha. Yo no creo en Dios, pero sus gestos y sus ideales me inspiran. ¿Acaso tiene usted un mensaje para todos nosotros, para los jóvenes cristianos, para las personas que no creen o tienen otro credo o creen de modo diferente?
Para mí hay que buscar, en el modo de hablar, la autenticidad. Y la autenticidad es esta: yo estoy hablando con hermanos. Todos somos hermanos. Creyentes, no creyentes, de esta u otra confesión religiosa, judíos, musulmanes… todos somos hermanos. El hombre está en el centro de la historia, y esto es muy importante para mí: el hombre está en el centro. En este momento de la historia, al hombre se le ha echado del centro, se le ha apartado a la periferia, y en el centro —al menos en este momento— está el poder, el dinero. Y nosotros debemos trabajar por las personas, por el hombre y por la mujer, que son imagen de Dios. ¿Por qué los jóvenes? Porque los jóvenes —retomo lo que he dicho al inicio— son la semilla que dará fruto a lo largo del camino. Pero también en relación con lo que estaba diciendo: en este mundo, donde en el centro está el poder, el dinero, se echa a los jóvenes. Se echa a los niños, no queremos niños, queremos menos niños, queremos familias pequeñas; no queremos niños. Se echa a los ancianos: muchos ancianos mueren por una eutanasia escondida, porque no los cuidan y mueren. Y ahora echan a los jóvenes. Pensad que en Italia, por ejemplo, el desempleo juvenil de los 25 años para abajo es casi del 50 por ciento; en España es del 60 por ciento, y en Andalucía, en el sur de España, es casi del 70 por ciento… No conozco el porcentaje de desempleo en Bélgica…
Algo menos, entre el 5 y el 10 por ciento…

Es poco. Es poco, gracias a Dios. Pensad qué significa una generación de jóvenes que no tienen trabajo. Puedes decirme: «Pero pueden comer, porque la sociedad les da de comer». Sí, pero esto no es suficiente, porque no tienen experiencia de la dignidad de llevar el pan a casa. Este es el momento de la «pasión de los jóvenes». Hemos entrado en una cultura del descarte: lo que no sirve a esta globalización, se descarta. Los ancianos, los niños, los jóvenes. Pero así se descarta el futuro de un pueblo, porque en los niños, en los jóvenes y en los ancianos está el futuro de un pueblo. Los niños y los jóvenes, porque llevarán adelante la historia, y los ancianos, porque nos transmiten la memoria de un pueblo, cómo ha sido el camino de un pueblo. Y si se los descarta, tendremos un grupo de gente sin fuerza, porque no habrá muchos jóvenes y niños, y sin memoria. Y esto es gravísimo. Por eso creo que debemos ayudar a los jóvenes a que desempeñen el papel que se requiere en la sociedad, en este difícil momento histórico.

Pero, ¿tiene usted un mensaje específico, muy concreto para nosotros, de modo que nosotros —¡ojalá!— podamos inspirar a otras personas, como lo hace usted?

Has dicho una palabra muy importante: «concreto». Es una palabra importantísima, porque vas adelante en la concreción de la vida; sólo con las ideas, ¡no vas adelante! Esto es muy importante. Y creo que vosotros, los jóvenes, debéis ir adelante con esta concreción de vida. Muchas veces también con acciones ligadas a las situaciones, porque hay que reconocer esto, esto…, pero también con estrategias… Te diré algo. Por mi trabajo, también en Buenos Aires, hablé con muchos jóvenes políticos que pasaban a saludarme. Y estaba contento, porque ellos, tanto de izquierda como de derecha, hablaban de una nueva música, de un nuevo estilo de política. Y a mí esto me da esperanza. 
Creo que en este momento la juventud debe remar mar adentro e ir adelante. ¡Debe ser valiente! 

Esto me da esperanza. No sé si he respondido: concreción en las acciones.

Un muchacho. Cuando leo los periódicos, cuando miro a mi alrededor, me pregunto si la raza humana es verdaderamente capaz de cuidar este mundo y cuidarse a sí misma. ¿Comparte usted mi duda? (la traductora)… Descartamos, como decía usted. ¿También usted tiene alguna vez esta duda, duda y se pregunta a sí mismo: dónde está Dios en todo esto?

Me hago dos preguntas sobre esta cuestión: ¿dónde está Dios y dónde está el hombre? La primera pregunta es la que, en el relato de la Biblia, Dios le hace al hombre: «Adán, ¿dónde estás?». Es la primera pregunta al hombre. Y también yo me pregunto, ahora: «Tú, hombre de este siglo XXI, ¿dónde estás?». Y esto me hace pensar también en otra pregunta: «Tú, Dios, ¿dónde estás?». Cuando el hombre se encuentra a sí mismo, busca a Dios. Quizá no logre encontrarlo, pero va por un camino de honradez, buscando la verdad, por un camino de bondad y un camino de belleza. Para mí, una persona joven que ama la verdad y la busca, ama la bondad y es buena, es una persona buena, y busca y ama la belleza, está en un buen camino y seguramente encontrará a Dios. Antes o después lo encontrará. Pero el camino es largo, y algunas personas no encuentran este camino en la vida. No lo encuentran de manera consciente. Pero son tan verdaderos y tan honrados consigo mismos, tan buenos y tan amantes de la belleza, que al final tienen una personalidad muy madura, capaz de un encuentro con Dios. Porque el encuentro con Dios es una gracia… Es un camino por recorrer… Cada uno debe encontrarlo personalmente. A Dios no se le encuentra por lo que dicen otros, ni se paga para encontrar a Dios. Es un camino personal, debemos encontrarlo así. No sé si he respondido a tu pregunta…
Todos somos humanos y cometemos errores. ¿Qué le han enseñado a usted sus errores?
Me he equivocado, me equivoco… Se dice en la Biblia, en el libro de la Sabiduría, que el hombre justo se equivoca siete veces al día… Para decir que todos nos equivocamos… Se dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, porque no aprende enseguida de sus errores. Uno puede decir: «Yo no me he equivocado», pero no mejora; esto te lleva a la vanidad, a la soberbia, al orgullo… Pienso que los errores en mi vida han sido y son grandes maestros de vida. Grandes maestros: te enseñan mucho. También te humillan, porque uno puede sentirse un superhombre, una supermujer, y después te equivocas, y esto te humilla y te pone en tu lugar. No diría que he aprendido de todos mis errores; no, creo que de algunos no he aprendido, porque soy obstinado, y no es fácil aprender. Pero he aprendido de muchos errores, y esto me ha hecho bien. Y también reconocer los errores es importante: me he equivocado aquí, me he equivocado allá, me equivoco aquí… Y también hay que estar atento, para no caer en el mismo error, en el mismo pozo… Es bueno el diálogo con los propios errores, porque te enseñan; y la cosa importante es que te ayudan a ser más humilde, y la humildad hace mucho bien, mucho bien a la gente, a nosotros, nos hace mucho bien. No sé si esta era la respuesta…
La traductora. ¿Tiene un ejemplo concreto de cómo ha aprendido de un error? Ella (la muchacha que ha hecho la pregunta) se atreve a…
No, lo diré, lo escribí en un libro, es público. Por ejemplo, en la guía de la vida de la Iglesia. Fui nombrado superior muy joven, y, por ejemplo, cometí muchos errores de autoritarismo. A los 36 años era muy autoritario… Después aprendí que hay que dialogar, hay que oír lo que piensan los otros… Pero no se aprende de una vez para siempre, no. El camino es largo. Este es un ejemplo concreto. Aprendí de mi actitud algo autoritaria, como superior religioso, a encontrar un camino para no ser tan autoritario, o ser más… Pero, ¡todavía me sigo equivocando! ¿Está satisfecha?... ¿O quiere atreverse a otra cosa?
Una muchacha. Veo a Dios en los demás. ¿Usted dónde ve a Dios?
Trato —¡trato!— de encontrarlo en todas las circunstancias de la vida. Trato… Lo encuentro en la lectura de la Biblia, lo encuentro en la celebración de los sacramentos, en la oración, y también trato de encontrarlo en mi trabajo, en las personas, en las diferentes personas… Sobre todo, lo encuentro en los enfermos: los enfermos me hacen bien, porque, cuando estoy con un enfermo, me pregunto: ¿por qué él sí y yo no? Y lo encuentro con los presos: ¿por qué este está preso y yo no? Y hablo con Dios: «Cometes siempre una injusticia: ¿por qué a él y a mí no?». Y encuentro siempre a Dios en esto, pero siempre en diálogo. Me hace bien tratar de buscarlo durante toda la jornada. No logro hacerlo, pero trato de hacerlo, de estar en diálogo. Pero no logro hacerlo así: los santos lo hacían bien, yo aún no… Pero este es el camino.

Una muchacha. Como yo no creo en Dios, no logro comprender cómo reza usted o por qué reza. ¿Me puede explicar cómo reza en su condición de Pontífice, y por qué reza? Lo más concretamente posible…

Cómo rezo… Muchas veces tomo la Biblia, leo un poco, después la dejo, y dejo que el Señor me mire: esta es la idea más común de mi oración. Dejo que él me mire. Y siento —pero no es sentimentalismo—, siento profundamente las cosas que el Señor me dice. Algunas veces no habla…, nada, vacío, vacío, vacío… pero estoy pacientemente allí, y así rezo… Estoy sentado, rezo sentado, porque me hace mal arrodillarme, y algunas veces me adormezco en la oración… Y también es una manera de rezar, como un hijo con su Padre, y esto es importante: me siento hijo con el Padre. ¿Y por qué rezo? ¿«Porque» como causa o por qué personas rezo?
Ambas…

Rezo porque lo necesito. Esto lo siento, que me impulsa, como si Dios me llamara para hablar. La primera cosa. Y rezo por las personas, cuando encuentro personas que me conmueven porque están enfermas o tienen problemas, o hay problemas que… por ejemplo, la guerra... Esta mañana estuve con el nuncio en Siria, y me ha mostrado fotografías…, y estoy seguro que esta tarde rezaré por esto, por esa gente… Me ha mostrado fotografías de muertos de hambre, los huesos eran así… en este tiempo —esto no lo entiendo— en que tenemos lo necesario para dar de comer a todo el mundo, que haya gente que muere de hambre, para mí es terrible. Y esto me lleva a rezar, precisamente por esa gente.

Yo tengo algunos miedos. ¿Usted de qué tiene miedo?
¡De mí mismo! Miedo… Mira, en el Evangelio Jesús repite tanto: «No tengáis miedo. No tengáis miedo». Lo dice muchas veces. ¿Y por qué? Porque sabe que el miedo es algo —diría— normal. Tenemos miedo de la vida, tenemos miedo frente a los desafíos, tenemos miedo ante Dios… Todos tenemos miedo, todos. Tú no debes preocuparte de tener miedo. Debes sentir esto, pero no tengas miedo, y además piensa: «¿Por qué tengo miedo?». Y ante Dios y ante ti misma, trata de aclarar la situación o pedir ayuda a otro. El miedo no es buen consejero, porque te aconseja mal. Te impulsa hacia un camino que no es el correcto. Por eso Jesús repetía tanto: «No tengáis miedo. No tengáis miedo». Además, debemos conocernos a nosotros mismos, todos: cada uno debe conocerse a sí mismo y buscar donde está la zona en la que podemos equivocarnos más, y tener un poco de miedo de esa zona. Porque está el miedo malo y el miedo bueno. El miedo bueno es como la prudencia. Es una actitud prudente: «Mira, tú eres débil en esto, esto y esto, sé prudente y no caigas». El miedo malo es el que tú dices que te anula un poco, te aniquila. Te aniquila, no te deja hacer nada: este es malo, y es necesario rechazarlo.

La traductora. Ella (la muchacha) ha formulado esta pregunta porque en Bélgica, por ejemplo, a veces no es fácil hablar de la propia fe: para ella era un modo de hablar, porque muchos no creen, y ella ha dicho: «Quiero hacer esta pregunta, porque quiero tener la fuerza también de testimoniar…».
Claro, ahora entiendo la raíz de la pregunta. Testimoniar con sencillez. Porque si vas con tu fe como una bandera, como en las Cruzadas, y vas a hacer proselitismo, no funciona. El mejor camino es el testimonio, pero humilde: «Soy así», con humildad, sin triunfalismo. Este es otro pecado de nuestro tiempo, otra actitud mala, el triunfalismo. Jesús no fue triunfalista, y también la historia nos enseña a no ser triunfalistas, porque los grandes triunfalistas fueron derrotados. El testimonio: este es una clave, este interpela. Lo doy con humildad, sin hacer proselitismo. Lo ofrezco. Es así. Y esto no da miedo. No vas a las Cruzadas.

La traductora. Queda la última pregunta…

¿La última? Es la terrible, la última, siempre…
Nuestra última pregunta: ¿Usted tiene una pregunta para nosotros?

La pregunta que quiero haceros no es original. La tomo del Evangelio. Pero creo que después de haberos escuchado, quizá sea la pregunta justa para vosotros en este momento. ¿Dónde está tu tesoro? Esta es la pregunta. ¿Dónde descansa tu corazón? ¿En qué tesoro descansa tu corazón? Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu vida. El corazón está apegado al tesoro, a un tesoro que todos nosotros tenemos: el poder, el dinero, el orgullo, tantos…, o la bondad, la belleza, el deseo de hacer el bien… Puede haber tantos tesoros… ¿Dónde está tu tesoro? Esta es la pregunta que haré, pero la respuesta os la debéis dar a vosotros mismos, solos. En vuestra casa…
Le darán la respuesta en una carta…
Dénsela al obispo… Gracias. Gracias a vosotros, gracias. Y rezad por mí.

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2014/march/documents/papa-francesco_20140331_intervista-giovani-belgio.html

miércoles, 30 de abril de 2014

¿Expulsado de la fila? Pablo VI, una gran memoria



Lo ha podido ver hasta el más torpe de la clase,al mirar en la tele las grandes celebraciones del domingo.
                                                                                                                                                                                               Xabier Pikaza

-- Santo el Papa anterior, Juan XXIII.
-- Santo el siguiente, Juan Pablo II.
-- Él nada, su silla de santo vacía (27.4.14).
Tan grande ha sido el impacto creado por su hueco que un adolescente, casi niño, me ha preguntado si le han "echado" del Vaticano. Le he dicho que no, que no es eso, que Pablo VI es muy importante, pero no le he convencido.
¡Y yo tampoco he quedado del todo convencido de mis argumentos! Por eso protesto (sin entrar en el tema de Juan Pablo I, el papa del mes, que bastante tuvo con morirse a tiempo). Por eso he querido escribir esta postal, rompiendo una lanza por Pablo VI, aunque no sea totalmente un santo de toda mi devoción.
Así protesto contra éste agravio comparativo. Ciertamente, Juan XXIII tiene galones para santo. Pero ahí podíamos parar. O todos los papas del siglo XX santos (los que estudié en la postal del otro día), por decreto precedente, o ninguno.
Un papa como un castillo
Era papa (1964-1978) cuando yo estaba en Roma de estudiante (1965-1970). Íbamos alguna vez a verle en el balcón, aunque no mucho, visitábamos más la biblioteca del Bíblico de la P. de la Pilotta. Después le vi y le tuve muy de cerca el año 1974, estando de Capítulo en Roma, en una audiencia, a mi lado, a dos pasos, serio, tristón cara de santo. Me dio mucha pena, tan metido en sí mismo. Me miró y le guiñe el ojo, como en signo de complicidad, diciéndole: “ánimo, muchacho, no tengas miedo, que la Iglesia sigue”. No me hizo caso, parecía inescrutable. Evidentemente, estaba en otros temas, de los que seguiré hablando.
Presentaré los grandes valores de Pablo VI, evocaré sus (a mi juicio) grandes limitaciones. Pero desde aquí quiero decir que es un Papa a quien amo y admiro, protestando contra todos los que le han echado la culpa de los males de la Iglesia posterior.
Fue un papa culto, de hondo humanismo, con un sentido fuerte de la libertad y la grandeza de la vida. Agarró el toro por los cuernos y quiso ser fiel al concilio, cuando Juan XXIII tuvo la ocurrencia de morirse, justo cuando el Concilio andaba más líado (el año 1963). Esa si que fue jugada. Mucho en marcha el Concilio, lió la madeja, dejando casi todo patas arriba, con todos los santos padres conciliares discutiendo y se fue al cielo, que era su sitio. Ese fue Juan XXIII.
Pablo VI, artífice del Concilio, un Papa lleno de valores.
El que se cargó con el pato del Concilio fue Pablo VI, y lo hizo bien. Agarró el Concilio por los mismísimos meollos y lo sacó adelante, como un titán. Nadie podría haberlo hecho como él, aunque algunos le tildamos ya entonces de miedoso, en varios asuntos que no es momento de recordar. Ese es su mérito. Por eso habría que hacerle santo sin más, o no pararse en Juan XXIII que fue una excepción, y no seguir con Juan Pablo II y hacerle santo, que es mezclarlo todo.
Quiso ser fiel al Concilio, pero tuvo quizá miedo a sus posibles consecuencias, en un mundo cambiante. Empezó a viajar fuera del Vaticano, como gran embajador de la Iglesia, que él presentaba como experta en humanidad, y asumió «la voz de los pobres, de los desheredados, de los sufrientes, de aquellos que anhelan la justicia, la dignidad de la vida, la libertad, el bienestar y el progreso” (cf. Discurso en la ONU, 4, 10, 1965).
Grandes logros, un Papa con galones.
Entre sus gestos eclesiales básicos pueden citarse:
‒ Con Atenágoras, fin de un milenio de enfrentamientos. El 7 de agosto de 1965 Pablo VI de Roma y Atenágoras, patriarca de Constantinopla levantaban la excomunión que sus predecesores habían dictado el año 1054. Terminaban así más de novecientos años de condenas mutuas. Ciertamente, ese gesto no resolvía todos los problemas, ni llevaba a la plena comunión de las iglesias, pero abría un camino nuevo de confianza y diálogo que aún no ha culminado, pues quedan pendientes no sólo cuestiones de interpretación del pasado, sino también del futuro de la Iglesia.
‒ Nueva forma de colegialidad. Con el Motu proprio “Apostólica sollicitudo” (15 IX 1965), instituyó las conferencias episcopales, un nuevo tipo de división y administración eclesial (antes habían existido patriarcados e iglesias nacionales e imperiales, con el valor y riesgo que ello a veces implicaba, pero no conferencias episcopales). De esa forma iniciaba un camino problemático y prometedor de transformación eclesial cuyos resultados no pueden valorarse todavía (año 2013), por las trabas y dificultades que este tipo de estructura está encontrando.
‒ Índice de libros prohibidos, libertad de pensamiento. El 14 de junio de 1966 (notificación de la Congregación de la Doctrina de la fe: Post Litteras apostolicas), el papa suprimió el Índice de Libros prohibidos (creado el año 1559), que había comprimido la conciencia católica durante cuatro siglos. Según eso, la formación y cultura de los cristianos adultos quedaba en manos de su libre responsabilidad. Sólo debían ser aprobadas por la Iglesia las traducciones católicas de la Biblia, los textos litúrgicos y los manuales catequéticos oficiales. Esta decisión ha permitido un impulso cultural católico sin precedentes, aunque algunos sectores eclesiales añoren los tiempos anteriores. Con ese gesto abrió las puertas y ventanas de la teología y del pensamiento a la verdad, a la búsqueda, a la confianza.
‒Ecclesiam Suam (Su Iglesia, 1964), un programa de diálogo. Fue la primera y más importante de las encíclicas de Pablo VI (y quizá de la Iglesia moderna). El Papa recoge y expone en ella su programa de vida cristiana, centrada en el diálogo, en todos los planos de la vida: Con el mundo y la cultura, con las diversas religiones, con las iglesias no católicas, entre los diversos grupos de la Iglesia. Por esta encíclica, que aún no ha sido plenamente “recibida”, Pablo VI sigue siendo el papa de un Evangelio dialogal, en la línea de los primeros concilios (siglos IV-VII) y del conciliarismo del XV, de manera que la misma razón se interpreta como diálogo, es decir, como forma de ser en comunión. Nadie, ni antes ni después, habló como él del diálogo como esencia de la vida humana y como centro de la Iglesia. Nunca se había escrito un documento como éste.
‒ Populorum Progressio (El progreso de los pueblos, 1967), desarrollo humano al servicio de la paz. A Juan XXIII le había interesado ante todo “la paz en la tierra” (Pacem in Terris, 1963). Pablo VI ha pensado más en claves de progreso, en un momento en que los antiguos pueblos coloniales (Tercer Mundo) estaban alcanzando su independencia, para entrar en el concierto de los países llamados libres. A su juicio, la solución de los problemas políticos y sociales implica un desarrollo armónico y solidario de los pueblos (más que de los estados), por encima de las oposiciones y riesgos del capitalismo y del comunismo. Todo parece indicar que tras cuarenta y cinco años de andadura conflictiva sus deseos no se han cumplido, pues el progreso de unos ha implicado el retroceso sangrante de otros (de la mayoría). Se equivocó en la forma de entender el progreso como liberador. Hoy pasados casi cincuenta años los sabemos muy bien, pero su intención era buena…
‒ Evangelii nuntiandi, El evangelio y la liberación (1975). Asumió el motivo de la Evangelización, pero de un modo serio (no como después han hecho otros papas, cerrando caminos). Su encíclica ha sido y sigue siendo el mejor testimonio de apertura de la Iglesia de Roma a las corrientes de la vida, de la justicia social, de la transformación de las estructuras de la Iglesia. Este Encíclica estuvo y sigue estando en la base de la nueva iglesia de América Latina y del mundo entero, en línea de libertad real, de encarnación, de comunión.
Un Papa de miedos, tres problemas...
Era el momento de la gran transformación, eran los años en que podía haberse puesto en marcha la nueva iglesia, con inmenso impulsos. Pero en un momento dado el Papa tuvo miedo, miedo de que la Iglesia se le fuera de la mano. Pensó, quizá, que los ángeles que el Juan XXIII y el Vaticano II habían soldado a los aires de la vida podían volverse demonios, y así tuvo tres gestos que han marcado la vida de la Iglesia hasta el día de hoy, de forma negativa. Éstos son sus tres gestos más significativos, en orden cronológico:
‒ Sacerdotalis Caelibatus (1967), cerrojazo al "avance" del clero. Había acabado hace dos años el Concilio, todos esperábamos que el Papa moviera ficha. Había empezado la inmensa lista de peticiones de abandono de los ministerios por el tema del celibato, miles y miles. Todos esperábamos, digo, que el Papa moviera ficha. Recuerdo que estaba en Roma, con la ingenuidad de una iglesia en marcha. Pero el Papa tuvo miedo, un miedo inmenso. Tenía el Concilio en sus manos, pero quiso que todo siguiera igual en el clero. Concedió dispensas y dispensas, pero quedó triste. No tuvo ánimos para abrir nuevos caminos, formas distintas de ministerios, sin suprimir del todo el celibato, pero trazando otras vías… El problema se enquistó, y aumento, y aumentó en los años posteriores… Fue una tristeza, de manera que lo que no hizo él se tendrá que hacer cincuenta años después, pero ya peor, a la defensiva.
‒ Humanae Vitae (De la vida humana, 1968), miedo al amor de la vida. Es una encíclica espléndida sobre el sentido y despliegue de la realidad humana, en el plano biológico, psicológico y espiritual. Pues bien, su influjo ha quedado determinado (¿dañado?) por un tema que en el conjunto de la encíclica parece secundario, pero que ha sido determinante hasta hoy (2013): La prohibición de los métodos artificiales para evitar el embarazo (anticonceptivos). Esa decisión la tomó el mismo papa, quizá por miedo, después que una parte considerable de los expertos se pronunciara en sentido contrario o pensara que era mejor dejar el tema abierto. A la vista de las consecuencias del tema (y viendo que una mayoría de católicos no cumple la norma papal), muchos opinan que el tema no estaba aún maduro para tomar una decisión distinta. Pero aquel gran Papa miedoso que fue Pablo VI pudo y debió haberla tomad. Seguimos sufriendo todavía las consecuencias de su decisión negativa. Una inmensa mayoría de la iglesia se ha desenganchado en este campo de la doctrina del Papa.
‒ Inter Insigniores (Prohibición de la ordenación ministerial de las mujeres, 1976). Era el momento adecuado. Así lo confiesa el mismo texto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en un texto preparado por el mismo Papa, el 15 de octubre de 1976, fiesta de Santa Teresa de Jesús..., una mujer “ordenada”. Era el momento, y lo confiesa el mismo texto, citando las palabras de Juan XXIII (Pacem in terris, 1963), cuando dice que las mujeres entran y deben entrar en la vida pública (en especial entre los cristianos). Todos esperábamos un paso en adelante. Pero Pablo VI tuvo otra vez miedo, cerró las puertas… y así dejó el tema empantanado y envenenado hasta el día de hoy. Entonces lo podía haber hecho, haber abierto una puerta, haber trazado un camino. Muchos pensamos que quiso hacerlo, pero tuvo miedo. Vino por aquellos días K. Rahner a Salamanca y nos contó la verdad del tema. Fue una pena que Pablo VI no hubiera sido Juan XXIII.
Conclusión
Entre los grandes valores y los miedos de Pablo VI (celibato, mujeres, anticonceptivos…) han terminado casi dominando los miedos, en temas que siguen pendientes. A pesar de ello fue un inmenso Papa, que había tomado y guiado el Concilio por los cuernos. Me daba pena cuando le vi de cerca y le guiñé con el ojo izquierdo. Ahora me siento contento por él.
No me hace falta que la hagan santo, pero el hecho de que esté Juan XXIII (con galones propios) y Juan Pablo II (uno delante de él, otro detrás)… y que a él le hayan echado de la fila (¡con el pobre Juan Pablo I!) me da una rabia inmensa. Es un agravio comparativo.
http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2014/04/30/p351273#more351273

martes, 23 de julio de 2013

LAS ESTADÍSTICAS DE LA IGLESIA CATÓLICA 2012


 Interesantes datos de la Agencia Fides sobre la acción en la Iglesia en el mundo durante el 2012


Agencia FIDES – 21 octubre 2012



Especial Jornada Misionera Mundial 2012




LAS ESTADÍSTICAS DE LA IGLESIA CATÓLICA


POBLACIÓN MUNDIAL – CATÓLICOS


HABITANTES Y CATÓLICOS POR SACERDOTE

CIRCUNSCRIPCIONES ECLESIÁSTICAS - ESTACIONES MISIONERAS

OBISPOS

SACERDOTES

DIÁCONOS PERMANENTES

RELIGIOSOS, RELIGIOSAS, MIEMBROS DE INSTITUTOS SECULARES
MISIONEROS LAICOS, CATEQUISTAS
SEMINARISTAS MAYORES – DIOCESANOS Y RELIGIOSOS
SEMINARISTAS MENORES – DIOCESANOS Y RELIGIOSOS
ESCUELAS Y ALUMNOS
INSTITUTOS SANITARIOS, DE ASISTENCIA Y BENEFICENCIA

LAS CIRCUNSCRIPCIONES DEPENDIENTES DE LA
CONGREGACIÓN PARA LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS

CUADRO GLOBAL

LAS ESTADÍSTICAS DE LA IGLESIA CATÓLICA 2012

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) –  Con motivo de la Jornada Misionera Mundial, que este año se celebra el domingo 21 de octubre, la Agencia Fides presenta algunas estadísticas escogidas para ofrecer un cuadro panorámico de la Iglesia misionera en el mundo. Las tablas se han extraído del último «Anuario Estadístico de la Iglesia» publicado, (actualizado al día 31 de diciembre de 2010) y conciernen a los miembros de la Iglesia, sus estructuras pastorales, las actividades en el campo sanitario, asistencial y educativo. Entre paréntesis está indicada la variación, aumento (+) o disminución (-) con respecto del año anterior, según la comparación efectuada por la Agencia Fides.


            Población mundial
            Al 31 de diciembre de 2010 la población mundial era igual a 6.848.550.000 personas, con un aumento de 70.951.000 unidades respecto al año anterior. El aumento global este año también concierne a todos los continentes: el aumento más consistente es en Asia (+40.510.000) y África (+22.144.000), seguidos por  América (+5.197.000); Europa (+2.438.000) y Oceanía (+662.000).

Católicos
En la misma fecha del 31 de diciembre de 2012, el número de católicos era igual a 1.195.671.000 unidades con un aumento total de 15.006.000 personas con respecto al año anterior. El aumento interesa a todos los continentes,y es más marcado en África (+6.140.000), América (+3.986.000) y  Asia (+3.801.000); seguidos por Europa (+894.000) y Oceanía (+185.000).
El porcentaje de los católicos ha crecido globalmente del 0,04%, situándole al 17,46%. Con respecto a los continentes, se han registrado aumentos por todas partes, excepto en Europa: África (+0,21); América (+0,07); Asia (+ 0,06); Europa (-0,01); Oceanía (+0,03). 

Habitantes y católicos por sacerdote
El número de los habitantes por sacerdote también ha aumentado este año, complesivamente de 123 unidades, alcanzando la cuota de 13.277. La distribución por continentes ve incrementos en África (+40); América (+40); Europa (+31) y Oceanía (+57); disminuciones en Asia (-730).
El número de católicos por sacerdote ha aumentado complesivamente de 24 unidades, alcanzando el número de 2.900. Se registran aumentos en todos los continentes,mientras que la única disminución, aunque pequeña, este año también se registra en Asia: África (+64); América (+30); Asia (-1); Europa (+11); Oceanía (+17).

            Circunscripciones eclesiásticas y estaciones misioneras
            Las circunscripciones eclesiásticas son 10 más con respecto al año precedente, llegando a  2.966, con nuevas circunscripciones creadas en África (+4), América (+3), Europa (+2), Asia (+1). En Oceanía no se ha creado ninguna circunscripción. Las estaciones misioneras con sacerdote residente son complesivamente 2.057 (207 más con respecto al año anterior) y registran aumentos en América (+26), Asia (+391) y Europa (+8). Disminuciones en África (-204) y Oceanía (-14). Las estaciones misioneras sin sacerdote residente han aumentadas en total de 2.734 unidades, alcanzando el número de 133.682. Los aumentos conciernen a todos los continentes excepto Asia (- 2.186): África (+685), América (+4.109), Europa (+79) y Oceanía (+47).

Obispos         
El número de los Obispos en el mundo ha aumentado de 39 unidades, alcanzando el número de 5.104. complesivamente aumentan los Obispos diocesanos mientras que los religiosos disminuyen. Los Obispos diocesanos son 3.871 (43 más con respecto al año anterior), mientras que los Obispos religiosos son  1.233 (4 menos). El aumento de los Obispos diocesanos se refiere a todos los continentes excepto Oceanía (-4): África (+13), América (+22), Asia (+11), Europa (+1). Los Obispos religiosos aumentan en África (+3), Asia (+1) y Oceanía (+1); disminuyen en América (-7) y Europa (-2).


Sacerdotes
El número total de sacerdotes en el mundo ha aumentado de 1.643 unidades con respecto al año anterior, alcanzando una cuota de 412.236. Se señala de nuevo una disminución en Europa (- 905), mientras que los aumentos se dan en África (+761), América (+40), Asia (+1.695) y Oceanía (+52). Los sacerdotes diocesanos en el mundo han aumentado globalmente de 1.467  unidades, alcanzando el número de  277.009, con aumentos en África (+571), América (+502), Asia (+801) y Oceanía (+53) y todavía una disminución en Europa (- 460). Los sacerdotes religiosos también han aumentado de 176 unidades y son 135.227. Señalan un aumento, como en los últimos años, África (+190) y Asia (+ 894), mientras que las disminuciones afectan a América (-462), Europa (-445) y Oceanía (-1). 

Diáconos permanentes
            Los diáconos permanentes en el mundo han aumentados de 1.409 unidades, alcanzando el número de 39.564. El aumento más consistente se confirma una vez más en América (+859) y Europa (+496), seguidas por Asia (+58) y Oceanía (+1), una única disminución en África (- 5). Los diáconos permanentes diocesanos en el mundo son 39.004, con un aumento total de 1.412 unidades. Crecen en todos los continentes excepto en África (- 6) y Oceanía (sin variaciones): América (+863), Asia (+60), Europa (+495). Los diáconos permanentes religiosos son 560, disminuidos en 3 unidades con respecto al año anterior, con pequeños aumentos en áfrica (+ 1), Europa (+ 1), y  Oceanía (+1),  disminuciones en América (-4) y Asia (-2).

Religiosos y religiosas
Los religiosos no sacerdotes han disminuido globalmente de 436 unidades llegando al número de 54.665.  Los aumentos se registran en África (+254), Asia (+411), Europa (+17) y Oceanía (+15). Mientras que disminuyen sólo en América (-261). Se confirma la tendencia de la disminución global de las religiosas (–7.436)  que son complesivamente 721.935, repartidas así: este año también aumentos en África (+1.395) y Asia (+3.047), las disminuciones en América (–3.178), Europa (-8.461) y Oceanía (–239).

            Institutos seculares
            Los miembros de los Institutos seculares masculinos son en total 747, con un aumento global de 10 unidades. A nivel continental crecen África (+3) y Europa (+17); disminuyen América (-9) y Asia (-1), Oceanía sin variaciones.
Los miembros de los Institutos seculares femeninos en cambio han disminuido también este año, complesivamente de 207  unidades, por un total de 26.053 miembros. Aumentando en África (+14), Asia (+32) y Oceanía (+5),  mientras que los demás continentes están en disminución: América (-84) y Europa (-174).  

Misioneros laicos y catequistas
El número de Misioneros laicos en el mundo es de 335.502 unidades, con un aumento global de 15.276 unidades y aumentos en  África (+1.135), América (+14.655), Europa (+1.243) y Oceanía (+62); la única disminución en Asia (-1.819).
Los Catequistas en el mundo han aumentado en total de 9.551 unidades alcanzando una cuota de 3.160.628. Los aumentos se registran en  América (+43.619), Europa (+5.077) y Oceanía (+393). Mientras que las disminuciones en África (-29.405) y Asia (-10.133).

Seminaristas mayores
El número de seminaristas mayores, diocesanos y religiosos, también ha aumentado este año. Globalmente son 1.012 más los candidatos al sacerdocio, que han alcanzado el número de 118.990. Los aumentos como ya ocurrió en años anteriores se registran en África (+752) y en Asia (+513), a los que se añade este año América (+ 29), mientras que disminuyen también este año en Europa (-282). Oceanía no registra cambios.
Los seminaristas mayores diocesanos son 71.974 (+755 con respecto al año anterior)  y los religiosos  47.016 (+257). Para los seminaristas diocesanos los aumentos se refieren a África (+545), América (+ 136) y Asia (+538), las disminuciones se dan en Europa (-442) y Oceanía (-22). Los seminaristas religiosos aumentan en África (+207), Europa (+160) y Oceanía (+22) y disminuyen en América (-107) y Asia (-25).  

Seminaristas menores
El número total de seminaristas menores, diocesanos y religiosos, ha disminuido de 1.683 unidades, alcanzando el número de 102.308. Han aumentados complesivamente en  África (+213) y Asia (+400), mientras que han disminuido en América  (-1.033), Europa (- 1.206) y Oceanía (-57).
Los seminaristas menores diocesanos son 78.007 (-1.135) y los religiosos 24.301 (-548). Para los seminaristas diocesanos la disminución se registra en América  (-704), Europa (-855) y Oceanía (-67),  mientras que crecen en África (+75) y Asia (+416). En cambio los seminaristas religiosos están en disminución en América (-329), Asia (-16) y Europa (- 351), mientras que crecen en África (+138) y Oceanía (+10).

Institutos de instrucción y educación
En el campo de la instrucción y la educación la Iglesia administra en el mundo 70.544 escuelas infantiles frecuentadas por 6.478.627 alumnos; 92.847 escuelas primarias para 31.151.170 alumnos; 43.591  institutos secundarios para 17.793.559 alumnos. Además sigue 2.304.171 alumnos de las escuelas superiores y 3.338.455 estudiantes universitarios. La comparación con el año anterior muestra un aumento de las escuelas infantiles (+ 2.425) y una disminución de alumnos (-43.693); un ligero descenso de las escuelas primarias (-124) y un aumento de los alumnos (+178.056);  aumentan los institutos de secundaria (+1.096) y sus estudiantes (+678.822); aumentan también los estudiantes de las escuelas superiores (+15.913) y los universitarios (+63.015).

Institutos sanitarios, de beneficencia y asistencia
Los institutos de beneficencia y asistencia administrados en el mundo por la Iglesia comprenden: 5.305 hospitales con mayor presencia en América (1.694) y África (1.150); 18.179 dispensarios, la mayor parte en América (5.762), África (5.312) y Asia (3.884); 547 leproserías distribuidas principalmente en Asia (285) y África (198); 17.223 casas para ancianos, enfermos crónicos y minusválidos la mayor parte en Europa (8.021) y América (5.650); 9.882 orfanatos de los que casi un tercio están en Asia (3.606); 11.379 jardines de infancia; 15.327 consultorios matrimoniales distribuidos en gran parte en América y (6.472); 34.331 centros de educación o reeducación social y 9.391 instituciones de otros tipos, la mayor parte en América (3.564) y Europa (3.159).

            Circunscripciones eclesiásticas dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos
            Las circunscripciones eclesiásticas dependientes de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (Cep) son en total 1.103. La mayoría están en África (502) y en Asia (476). Seguidas de América (79) y Oceanía (46).





TABLAS DE ESTADÍSTICAS

Datos del ultimo “Anuario Estadístico de la Iglesia” elaborados por la Agencia Fides
Entre paréntesis se indica la variación, aumento (+) o disminución (-),
respecto al año precedente.

POBLACIÓN MUNDIAL – CATÓLICOS


Continentes
Población
Católicos
Porcentaje
África
1.015.544.000 (+ 22.144.000)
185.620.000 (+ 6.140.000)
 18,28 % (+ 0,21)
América
927.021.000 (+ 5.197.000)
585.998.000 (+ 3.986.000)
63,21 % (+ 0,07)
Asia
4.156.096.000 (+ 40.510.000)
129.661.000 (+ 3.801.000)
3,12 % (+ 0,06)
Europa
713.397.000 (+ 2.438.000)
284.924.000 (+ 894.000)
 39,94 % (- 0,01)
Oceanía
36.492.000 (+ 662.000)
9.468.000 (+ 185.000)
 25,96 % (+ 0,03)
Total
6.848.550.000 (+ 70.951.000)
1.195.671.000 (+ 15.006.000)
 17,46% (+ 0,04)



HABITANTES/CATÓLICOS POR SACERDOTE

Continentes
Habitantes por sacerdote
Católicos por sacerdote
África
27.062 (+ 40)
4.946 (+ 64)
América
7.561 (+ 40)
4.779 (+ 30)
Asia
48.672 (- 730)
2.269 (- 1)
Europa
3.752 (+ 31)
1.498 (+ 11)
Oceanía
7.578 (+ 57)
1.965 (+ 17)
Total
13.277 (+ 123)
2.900 (+ 24)



CIRCUNSCRIPCIONES ECLESIÁSTICAS - ESTACIONES MISIONERAS

Continentes
Circunscripciones eclesiásticas
Estaciones Misioneras
con sacerdote residente
Estaciones Misioneras
sin sacerdote residente
África
525 (+ 4)
360 (- 204)
74.380 (+ 685)
América
1.081 (+ 3)
239  (+ 26)
18.445  (+ 4.109)
Asia
531 (+ 1)
1.388 (+ 391)
39.856 (- 2.186)
Europa
750 (+ 2)
45 (+ 8)
158 (+ 79)
Oceanía
79 (=)
25 (- 14)
843 (+ 47)
Total
2.966 (+ 10)
2.057 (+ 207)
133.682 (+ 2.734)



OBISPOS


Continentes
Total
obispos
Obispos
Diocesanos
Obispos
Religiosos
África
697 (+ 16)
503 (+ 13)
194 (+ 3)
América
1.914 (+ 15)
1.351 (+ 22)
563 (- 7)
Asia
758 (+ 12)
559 (+ 11)
199 (+ 1)
Europa
1.606 (- 1)
1.374 (+ 1)
232 (- 2)
Oceanía
129 (- 3)
84 (- 4)
45 (+ 1)
Total
5.104 (+ 39)
3.871 (+ 43)
1.233 (- 4)



SACERDOTES


Continentes
Total
Sacerdotes
Sacerdotes Diocesanos
Sacerdotes Religiosos
África
37.527 (+ 761)
25.434 (+ 571)
12.093 (+ 190)
América
122.607 (+ 40)
81.913 (+ 502)
40.694 (- 462)
Asia
57.136 (+ 1.695)
33.318 (+ 801)
23.818 (+ 894)
Europa
190.150 (- 905)
133.537 (- 460)
56.613 (- 445)
Oceanía
4.816 (+ 52)
2.807 (+ 53)
2.009 (- 1)
Total
412.236 (+ 1.643)
277.009 (+ 1.467)
135.227 (+ 176)



DIÁCONOS PERMANENTES  


Continentes
Total
Diáconos permanentes
Diáconos permanentes Diocesanos
Diáconos permanentes
Religiosos
África
401  (- 5)
378 (- 6)
23 (+ 1)
América
25.441 (+ 859)
25.235 (+ 863)
206 (- 4)
Asia
224 (+ 58)
190 (+ 60)
34 (- 2)
Europa
13.151 (+ 496)
12.857 (+ 495)
294 (+ 1)
Oceanía
347 (+ 1)
344 (=)
3 (+ 1)
Total
39.564 (+ 1.409)
39.004 (+ 1.412)
560 (- 3)



RELIGIOSOS (NO SACERDOTES) Y RELIGIOSAS

Continentes
Religiosos
no sacerdotes
Religiosas
África
8.564 (+ 254)
66.375 (+ 1.395)
América
16.531 (- 261)
195.198 (- 3.178)
Asia
10.461 (+ 411)
165.308 (+ 3.047)
Europa
17.669 (+ 17)
286.042 (- 8.461)
Oceanía
1.440 (+ 15)
9.012 (- 239)
Total
54.665 (+ 436)
721.935 (- 7.436)



MIEMBROS DE INSTITUTOS SECULARES

Continentes
Miembros de Institutos Seculares
Masculinos
Miembros de Institutos Seculares
Femeninos
África
84 (+ 3)
782 (+ 14)
América
244 (- 9)
5.782 (- 84)
Asia
41 (- 1)
1.881 (+ 32)
Europa
377 (+ 17)
17.560 (- 174)
Oceanía
1 (=)
48 (+ 5)
Total
747 (+ 10)
26.053 (- 207)



MISIONEROS LAICOS, CATEQUISTAS

Continentes
Misioneros laicos
Catequistas
África
6.372 (+ 1.135)
397.383 (- 29.405)
América
300.718 (+ 14.655)
1.886.068 (+ 43.619)
Asia
21.726 (- 1.819)
304.774 (- 10.133)
Europa
6.334 (+ 1.243)
556.528 (+ 5.077)
Oceanía
352 (+ 62)
15.875 (+ 393)
Total
335.502 (+ 15.276)
3.160.628 (+ 9.551)




SEMINARISTIAS MAYORES – DIOCESANOS Y RELIGIOSOS

Continentes
Total Seminaristas Mayores

Seminaristas Mayores
Diocesanos
Seminaristas Mayores
Religiosos
África
26.924 (+ 752)
18.094 (+ 545)
8.830 (+ 207)
América
36.471 (+ 29)
24.350 (+ 136)
12.121 (- 107)
Asia
33.971 (+ 513)
16.037 (+ 538)
17.934 (- 25)
Europa
20.564 (- 282)
12.821 (- 442)
7.743 (+ 160)
Oceanía
1.060 (=)
672 (- 22)
388 (+ 22)
Total
118.990 (+ 1.012)
71.974 (+ 755)
47.016 (+ 257)



SEMINARISTAS MENORES – DIOCESANOS Y RELIGIOSOS

Continentes
Total Seminaristas Menores

Seminaristas Menores Diocesanos
Seminaristas Menores Religiosos
África
52.140 (+ 213)
45.713 (+ 75)
6.427 (+ 138)
América
14.021 (- 1.033)
9.869 (- 704)
4.152 (- 329)
Asia
24.930 (+ 400)
15.761 (+ 416)
9.169 (- 16)
Europa
10.968 (- 1.206)
6.468 (- 855)
4.500 (- 351)
Oceanía
249 (- 57)
196 (- 67)
53 (+ 10)
Total
102.308 (- 1.683)
78.007 (- 1.135)
24.301 (- 548)



ESCUELAS Y ALUMNOS


INFANTIL
institutos
INFANTIL
Alumnos
PRIMARIA
institutos
PRIMARIA
Alumnos
SECUND.
institutos
SECUND.
Alumnos
SUPERIOR
Alumnos
UNIVERSID
Alumnos
África
13.600
1.277.500
34.238
15.821.318
11.477
4.540.937
88.359
106.170
América
17.502
1.409.609
23.624
6.765.994
11.665
3.868.129
795.114
2.183.646
Asia
13.935
1.761.085
15.877
5.023.844
10.015
5.291.981
1.135.721
490.730
Europa
23.963
1.923.441
15.812
2.845.993
9.750
3.666.414
270.471
541.714
Oceanía
1.544
106.992
3.296
694.021
684
426.098
14.506
16.195
Total
70.544
6.478.627
92.847
31.151.170
43.591
17.793.559
2.304.171
3.338.455



INSTITUTOS SANITARIOS, DE ASISTENCIA Y BENEFICENCIA

Continentes
Hospitales
Dispensarios
Leproserías
Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
Orfanatos
Jardines
de infancia
Consult.
Matrimon.
Centros de
Educación o reeduc.
Otras
Instituciones
África
1.150
5.312
198
655
1.345
1.918
1.812
2.508
1.250
América
1.694
5.762
56
5.650
2.770
3.727
6.472
14.661
3.564
Asia
1.126
3.884
285
2.346
3.606
3.175
987
4.867
1.252
Europa
1.145
2.643
5
8.021
2.078
2.458
5.787
11.720
3.159
Oceanía
190
578
3
551
83
101
269
575
166
Total
5.305
18.179
547
17.223
9.882
11.379
15.327
34.331
9391


CIRCUNSCRIPCIONES ECLESIALES DEPENDIENTES DE LA
CONGREGACIÓN PARA LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) –La Congregación para la Evangelización de los Pueblos está al servicio del Santo Padre como “centro de promoción, dirección y coordinación” sea de la obra evangelizadora de los pueblos que de la cooperación misionera en todo el mundo (cfr.­ Ad gentes, 29; Pastor bonus, 85).
            La Iglesia, fiel al mandato de Jesucristo, desde sus orígenes siempre ha anunciado el Evangelio a todas las gentes. Frente a las nuevas exigencias de la evangelización, en el siglo XVI iniciaron a darse estructuras específicas para mantener el empeño misionero. En el 1622 el Papa Gregorio XV fundó la “Sacra Congregación de Propaganda Fides”, asignándole la tarea de “predicar y anunciar el Evangelio y la doctrina católica en todas las misiones”, confiriéndole también el poder decisional necesario para asegurar la rapidez y eficacia de esta gran tarea. Papa Urbano VIII fundó en el 1627 el Colegio Urbano de Propaganda Fide, para la formación del clero secular para las misiones, y la tipografía Poliglota para imprimir documentos y textos en las diversas lenguas de los pueblos.
            La Constitución apostólica “Pastor bonus” de Juan Pablo II ha confirmado el principio general de la jurisdicción, enunciado por el Concilio Vaticano II (cfr. Ad gentes, 29), que afirma: “Corresponde a la Congregación dirigir y coordinar en todo el mundo, la obra de evangelización de los pueblos y la cooperación misionera” (85).
            Entre los objetivos principales del Dicasterio Misionero: asegurar una adecuada distribución de los misioneros; cuidar la formación del clero secular y de los catequistas; confiar a institutos, Sociedades religiosas o Iglesias particulares, la evangelización de los territorios de misión.


Total de las circunscripciones dependientes de la Cep: 1.103


Continente
AD
D
AT
VA
PA
M
AA
OM
TOTAL
África
91
383
-
20
4
1
-
3
502
América
7
27
-
42
1
2
-
-
79
Asia
76
338
1
17
34
3
5
2
476
Oceanía
11
31
-
-
1
2
-
1
46
TOTAL
185
779
1
79
40
8
5
6
1103

Leyenda: Archidiócesis (AD), Diócesis (D), Abadías territoriales (AT), Vicariatos apostólicos (VA), Prefecturas apostólicas (PA), Administraciones apostólicas (AA), Misiones sui juris (M), Ordinariados militares (OM).
___________________________________________________________________________________

Especial a cargo de S.L. - Agencia Fides 21/10/2012