martes, 4 de marzo de 2014

Cuaresma 2014 guía domingo a domingo

Cuaresma 2014


La mejor manera de vivir la cuaresma es seguir las lecturas que la Iglesia nos propone en la liturgia.

Cada domingo, iniciando con el miércoles de ceniza, van dando pautas o ideas sólidas para tener un crecimiento en nuestra vida de fe.

La cuaresma nos recuerda momentos importantes en nuestra vida de fe, lo que vivió el pueblo de Israel al salir de Egipto hacia la tierra prometida, los 40 días que paso Jesús en el desierto, y para las primeras comunidades cristianas, se vivía en el proceso de conversión, viviendo la cuaresma, que se enmarcaba con la recepción del bautismo, poco a poco se fue estableciendo la dinámica que conocemos ahora.

La predicación de los apóstoles era suficiente para tener una experiencia de conversión y ser bautizados, con el tiempo se fueron estableciendo metodologías  que permitieran recibir una formación básica o catequesis y poder recibir los sacramentos de iniciación.

Este proceso iniciaba con el miércoles de ceniza,  haciendo penitencia durante estos días, usando ropa áspera y poniendo ceniza en la cabeza como señal de reconocimiento de la caducidad humana, de ahí que se diga al recibir la ceniza “polvo eres y en polvo te convertirás” o la otra formula que nos remite al ingreso próximo de catecumenado “arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

Estos 40 días para la Iglesia servían para formar a los que querían ingresar, hasta ser bautizados en la Vigila Pascual, que es la celebración más importante de toda la Iglesia, una vez bautizados, tenían 50 días para comprometerse y recibir el sacramento de la confirmación.

En la actualidad, la liturgia de la Misa de la Vigilia Pascual, contempla el bautismo de catecúmenos y pequeños, que mueren al pecado al ser sumergidos y son renovados al salir, uniéndose a la Resurrección de Cristo, que celebramos esa misma noche, Cristo vence a la muerte y Resucita.

Este año tenemos la oportunidad de vivir la cuaresma, meditando con las lecturas dominicales sobre lo que Dios nos pide y debemos vivir como preparación a la Pascua.

El sentido penitencial de la cuaresma debe movernos a reflexionar sobre nuestras limitaciones humanas y la necesidad que tenemos de Dios, para poder fortalecer nuestra fe, tener una actitud de solo dejar de hacer cosas malas, es la mitad del proceso debemos vivir como Iglesia. La otra mitad es generar desde la experiencia de conversión una dinámica nueva que nos vincula con nuestra dignidad bautismal.

El Concilio Vaticano II nos dice: “Puesto que el tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados más intensamente a oír la palabra de Dios y a la oración, para que celebran el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o la preparación del bautismo y mediante la penitencia, dése particular relieve en la Liturgia y en la catequesis litúrgica al doble carácter de dicho tiempo. Por consiguiente:
a) Usense con mayor abundancia los elementos bautismales propios de la Liturgia cuaresmal y, según las circunstancias, restáurense ciertos elementos de la tradición anterior.
b) Dígase lo mismo de los elementos penitenciales. Y en cuanto a la catequesis, incúlquese a los fieles, junto con las consecuencias sociales del pecado, la naturaleza propia de la penitencia, que lo detesta en cuanto es ofensa de Dios; no se olvide tampoco la participación de la Iglesia en la acción penitencial y encarézcase la oración por los pecadores.” (S.C- n109, Vaticano II)

Los Evangelios de estos domingos nos ayudan a vivir y profundizar la fe:

1° domingo: Evangelio según San Mateo 4, 1-11


En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el  diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre.
Y el tentador se le acercó y le dijo:
—Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.
Pero él le contestó diciendo:
—Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
—Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras.
Jesús le dijo:
—También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo:
—Todo esto te daré si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús:
—Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto.
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

¿Cuáles son tus razones para vivir? ¿Tienes la fortaleza para vivir y alejarte de las tentaciones? ¿Cuáles son las tentaciones en tu vida?
Jesús vive las tentaciones, y nos muestra que en Dios encontramos la respuesta, ante la tentación tenemos que estar atentos, ya que se presenta de diferentes maneras y formas, puede presentarse desde la vanidad, egoísmo, soberbia, odio, rencor, y muchas otras formas que nos dañan y lastiman, pide a Dios la claridad para reconocer la tentación y vencerla.

2° domingo: Evangelio según San Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomo consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta.
Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces tomó la palabra y dijo a Jesús:
—Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para
Moisés y otra para Elías.
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
—Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle.
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y tocándolos les dijo:
—Levantaos, no temáis.
Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
—No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los  muertos.

La actitud de Pedro parece haber olvidado el anuncio de la pasión de Cristo anunciada previamente y las subsiguientes exigencias para los discípulos. Inundado de la felicidad que le ha proporcionado la contemplación de Cristo transfigurado Pedro parece estar cómodo.

Este pasaje complejo nos permite reflexionar sobre la dinámica que debemos tener los cristianos, al tener una experiencia profunda de Dios y activar en nosotros por la fuerza de Dios seguir avanzando en nuestras vidas.

Lo mismo que puede pasar al acomodarnos en cuestiones negativas, que no queremos dejar de hacer o que no las consideramos como malas o negativas, este tiempo de cuaresma debe movernos a renovar nuestra experiencia de Dios, pero no quedarnos detenidos, sino regresar y anunciar la Resurrección del Señor.

3° domingo: Evangelio según San Juan 4, 5-42


En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo  que dio Jacob a su hijo José: allí estaba el manantial de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial.
Era alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice:
—Dame de beber.
(Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida).
La Samaritana le dice:
-¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (porque los judíos no se tratan con los samaritanos).
Jesús le contesto:
-Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.
La mujer le dice:
-Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?
Jesús le contesta:
-El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.
La mujer le dice:
—Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.
El le dice:
-Anda, llama a tu marido y vuelve.
La mujer le contesta:
-No tengo marido.
Jesús le dice:
—Tienes razón, que no tienes marido: has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.
La mujer le dice:
—Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y  vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.
Jesús le dice:
-Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos.
Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adoraran al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.
La mujer le dice:
-Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga él nos lo dirá todo.
Jesús le dice:
-Soy yo: el que habla contigo.
En esto llegaron sus discípulos y se extrañaban de que estuviera hablando con una mujer, aunque ninguno le dijo: «¿Qué le preguntas o de qué le hablas?»
La mujer, entonces, dejó su cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente:
-Venid a ver un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿será éste el Mesías?
Salieron del pueblo y se pusieron en camino adonde estaba él.
Mientras tanto sus discípulos le insistían:
-Maestro, come.
El les dijo:
-Yo tengo por comida un alimento que vosotros no conocéis
Los discípulos comentaban entre ellos:
-¿Le habrá traído alguien de comer?:
Jesús les dijo:
-Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.
¿No decís vosotros que faltan todavía cuatro meses para la cosecha? Yo os digo esto:
Levantad los ojos y contemplad los campos, que están ya dorados para la siega; el segador ya está recibiendo salario y almacenando fruto para la vida eterna: y así se alegran lo mismo sembrador y segador.
Con todo, tiene razón el proverbio «Uno siembra y otro siega.»
Yo os envié a segar lo que no habéis sudado. Otros sudaron y vosotros recogéis el fruto de sus sudores.
En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él por el testimonio que había dado la mujer: «Me ha dicho todo lo que he hecho.»
Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
-Ya no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo

Este pasaje implica muchos momentos importantes, en el reconocimiento de Jesús que se presenta de la forma más sencilla, pidiendo de beber a una mujer, se revela, muestra el sentido de su ser, dar el verdadero alimento.

El punto central esta en la samaritana, que pertenece a comunidad que pertenecen a la comunidad judía, pero de segunda clase, por decirlo de alguna manera, y ahí en los alejados de Israel se presenta, se manifiesta y se abre un dialogo que nos invita a reconocerlo y encontrarlo en los alejados de Dios, ¿Quiénes son los alejados de la actualidad? ¿Dónde debo encontrarlo? En el que sufre, en los que por su debilidad se sienten lejos de Dios, ahí debemos de encontrarlo y acercarlos al pan verdadero, presentando a Jesús que es para todos, los que quieren acercarse y recibirlo en sus vidas.

4° domingo: Evangelio según San Juan 9, 1-41.

 En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y sus discípulos le preguntaron:
-Maestro, ¿quién pecó: éste o sus padres, para que naciera ciego?
Jesús contestó:
-Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios.
Mientras es de día tengo que hacer las obras del que me ha enviado: viene la noche y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.
Dicho esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo:
-Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).
El fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
-¿No es ése el que se sentaba a pedir?
Unos decían:
-El mismo.
Otros decían:
-No es él, pero se le parece.
El respondía:
-Soy yo.
Y le preguntaban:
-¿Y cómo se te han abierto los ojos?
El contestó:
-Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver.
Le preguntaron:
-¿Dónde está él?
Contestó:
-No sé.
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. (Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos.) También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
El les contestó:
-Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.
Algunos de los fariseos comentaban:
-Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.
Otros replicaban:
-¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
-Y tú ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?
El contestó:
-Que es un profeta.
Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: ¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?
Sus padres contestaron: Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos.
Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse.
Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos: porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él.»
Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:
-Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.
Contestó él:
-Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo:
Le preguntan de nuevo:
-¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?
Les contestó:
-Os le he dicho ya, y no me habéis hecho caso: ¿para qué queréis oírlo otra vez?, ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos? Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
-Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés.
Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene.
Replicó él:
-Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento, si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder. ]
Le replicaron:
-Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?
Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
-¿Crees tú en el Hijo del hombre?
El contestó:
-¿Y quién es, Señor, para que crea en él?
Jesús le dijo:
-Lo estás viendo: el que te está hablando ese es.
El dijo:
-Creo, Señor.
Y se postró ante él.
Dijo Jesús:
-Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos.
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron: ¿También nosotros estamos ciegos?
Jesús les contestó: Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.

Este hermoso pasaje nos habla de un ciego, un hombre que nació así y quieren encontrar la razón, si fueron sus padres o él. Jesús se revela y dice “soy la luz del mundo, lo toca y lo envía a la piscina “el enviado” y se cura, puede ver, el sentido de la piscina (agua) y enviado (bautizados) nos invita a ser los medios de regenerar la vista en todos los que la han perdido, no solo de forma física, sino espiritual que es tan complicada y causa muchos daños.

¿Qué te impide ver con claridad? ¿Celos, envidias,  rencores? ¿Puedes ser como ese hombre y hacer lo que Jesús dice para recuperar la vista? Vivir tu sacramento del bautismo y ser enviado a los que más lo necesitan.
Ser cristiano es vivir congruentes con la fe, dando respuestas con nuestra vida de que Dios nos ama, nos salva y nos comprometemos haciendo el bien, no como condición, sino como la consecuencia de saber que Dios actúa.

Tenemos grandes retos por vivir esta cuaresma, la liturgia nos ayuda y fortalece, dando el alimento para alejarnos de las tentaciones (1° domingo), no sentirnos cómodos con lo que somos y hacemos (2° domingo),  encontrando a Jesús como la samaritana y estar dispuestos a alimentarnos del Pan de Vida (3° domingo), pedir claridad para no hacer daño, para vivir con Cristo como luz en mi vida (4° domingo).

Vivir intensamente la Cuaresma nos permitirá llegar fortalecidos a la Pascua del Señor.

Carlos Escorza Ortiz
Teólogo

domingo, 2 de marzo de 2014

Divorciados y vueltos a casar

Divorciados y vueltos a casar

Es lamentable ver como muchos toman por juego a los sacramentos, queriendo hacerlos desechables, una actitud común de esta época, con la que se presenta una dinámica mas profunda y dolorosa para la misma persona el “utilitarismo”, es decir que las relaciones y las personas son, mientras me sean útiles, cuando me causen conflicto las cambio y fin del problema.

Todos los sacramentos tienen elementos que los fundamentan y los hacen ser lo que son, por irónico que suene, pero así como una persona no puede ser bautizada con leche, los demás sacramentos tienen elementos que los fundamentan.

En el caso del sacramento de matrimonio, se realiza en una elección, siendo un acto libre, por lo que al contraer el compromiso matrimonial, se presupone que hay conocimiento y conciencia plena de lo que esto implica.

Es lo que el apóstol Pablo da a entender diciendo: "Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla" (Ef. 5,25-26), y añadiendo en seguida: “«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne». Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y a la Iglesia (Ep 5,31-32)”. (Catecismo de la Iglesia Católica 1616)

Para que se realice el sacramento del matrimonio deben ser libres, actuar con responsabilidad y con pleno conocimiento de lo que se esta haciendo, si hay dudas, temores, amenazas o cualquier otro sentimiento en contra, lo mejor es que no se realice la unión: “Los protagonistas de la alianza matrimonial son un hombre y una mujer bautizados, libres para contraer el matrimonio y que expresan libremente su consentimiento. "Ser libre" quiere decir: - no obrar por coacción; - no estar impedido por una ley natural o eclesiástica”. (Catecismo de la Iglesia Católica 1625)

Si no hay estos elementos de conocimiento y conciencia de lo que implica, puede darse la anulación sacramental, no divorcio, hay que comprender que  una anulación es que la Iglesia reconoce que lo que dijeron o hicieron no estaban capacitados para decir, sea por que mintieron o alguna otra razón no les permitió actuar libremente,  hay varias causas que hacen posible una anulación.

Este proceso es mediante una investigación ante la autoridad eclesiástica y se emitirá una sentencia, misma que no siempre es agradable para los implicados en la anulación. Como el Código de Derecho Canónico lo explica en el canon 1673.

Por lo que no podemos devaluarlo, minimizándolo a solo un contrato, o como algunos gobiernos lo han querido presentar como algo temporal.

Si analizamos el vinculo matrimonial desde un aspecto positivo, nos referimos a la donación mutua, al compromiso de la única persona que puedo y debo ejercer una elección, haciendo uso de todas mis capacidades, afectivas, intelectuales, espirituales, pero si caigo en el sentido negativo o limitado de solo buscar mi beneficio, posiblemente este perdiendo de vista mas del 50% de lo que el matrimonio significa, ya que solo me estoy viendo a mi, y estoy olvidando al otro u otra.

Hace poco, cuando recién había sido electo el Papa Francisco, me preguntaban en una entrevista para un canal de televisión, si consideraba que el nuevo Papa tocaría este tema, a lo que respondí que la Iglesia como en muchos otros temas, ya había respondido, solo teníamos que investigar un poco más del tema.

Debemos tener claridad en algunas cosas:
1)      el sacramento, ninguno, son juguete o desechables.
2)      El matrimonio es fruto del amor y compromiso mutuo.
3)      La única persona que puedo escoger en mi vida es al esposo o esposa.
4)      El matrimonio tiene algunas razones, sino las conoces, no inventes, no es para diversión o esparcimiento.
5)      Pensar que el matrimonio es una salida de la casa paterna, puede ser una de las peores razones para casarse.
6)      Pensar en casarse, con la idea de separarse, es cometer fraude con uno mismo y con la persona con quien quiero compartir mi vida.
7)      El más perjudicado en una mala decisión somos: “yo y mi compañera”, y en muchos casos los hijos fruto de esta relación.

La Iglesia tiene una gran cantidad de documentos, y particularmente Juan Pablo II escribió mucho sobre el tema, desde una serie de 129 catequesis en sus audiencias de los miércoles llamadas “Teología del cuerpo”, muchas cartas encíclicas sobre la dignidad de la persona, el valor de la mujer en el mundo actual y ante si misma, y en ninguno de los casos se pretende que seamos un objeto de los demás, ni convertir al otro en un objeto de placer o diversión.

Después de estos puntos que nos acercan a la compresión del matrimonio, podemos ver que la Iglesia como Madre y Maestra, responde a sus hijos y reconociendo la fragilidad humana, ha hablado sobre estos casos de algunas personas que se han casado, se han separado y quieren volver a casarse.

La Iglesia reconoce ciertos casos llamados “uniones de hecho”, que de acuerdo a ciertas circunstancias puede darse una realidad de vida conyugal y no pueden casarse, por muchas razones.

Por “uniones de hecho” debe entenderse aquellas uniones de personas que no pueden o no quieren legalizar su situación por las circunstancias que sean. Pero no son uniones transitorias entre un hombre y una mujer, sino que deben tratarse de uniones en donde sus componentes viven como si se tratase de un matrimonio, en donde exista por parte de ambos la intención de vivir como tal y de asumir los compromisos propios de los esposos.

No debe olvidarse que las formalidades necesarias para contraer matrimonio aparecen en el año 1563 con el Concilio de Trento. Si se dio ese mandato de la forma jurídica necesaria para contraer matrimonio en el Derecho Canónico - ante el párroco y dos o tres testigos - fue precisamente para acabar con las situaciones de bigamia y poligamia de la época, con los matrimonios clandestinos - en donde el consentimiento no era prestado ante la Iglesia - y establecer una cierta seguridad jurídica, dado que en aquella época sólo los hijos legítimos tenían derechos sucesorios. De este modo, cuando el Derecho civil comienza a legislar sobre el matrimonio los distintos Estados empiezan a imponer también determinadas formas jurídicas de celebración del matrimonio tomadas directamente del Derecho Canónico, sustituyendo lógicamente la figura del párroco por la del funcionario competente en la sociedad.

Este tema es del orden moral, por lo que debe hablarse con un director espiritual o confesor, al tener que exponerse ciertos elementos de la vida intima y las razones de por que no pueden recibir el sacramento.

El confesor determinará si se dan los elementos para poder entrar en la figura de “uniones de hecho” y que pasos deben seguir, que deben hacer en este caso.

Por lo que implica este tema, debe ser tomando con suma seriedad y respeto, no solo por referir a un sacramento, sino por que estamos vinculándonos con otra persona, a la que podemos causar una gran alegría o un dolor muy fuerte, sin contar con el daño a los hijos, que son las victimas del juego de papá y mamá.

Pero no queramos que la Iglesia ni los sacramentos se convierta en juguetes, si otros sectores de la sociedad los hemos desvirtuado, no lo hagamos con nosotros mismos y con quien en algún momento pensamos para compartir nuestras vidas.

Si no quieres comprometerte, nadie puede obligarte a que lo hagas, pero no caigas en el utilitarismo, usando a los demás y devaluando el sacramento del matrimonio.

Si tienes dudas o sientes estar en un caso similar, acércate a un sacerdote, pregunta, consulta, investiga, pero no deformes tu vida ni la de tu ser amado, y  la consecuencia lógica de vivir el amor es el compromiso, si lo evitas, seguro es que algo no esta bien en esa relación.

Ten presente que la familia es el centro de la sociedad, es Iglesia domestica y en ella es donde se cultivan los valores humanos, cristianos y sociales, de donde nos alimentamos y fortalecemos.

Si seguimos devaluando a la familia, tendremos que asumir las consecuencias, que para muchos sectores de la sociedad son visibles y dolorosas.

Recuerda “la salvación de la persona y de la comunidad humana y cristiana está estrechamente ligada a la condición de la comunidad conyugal” (Gaudium et Spes, 47).

Documentos a consultar:
- FAMILIA, MATRIMONIO Y "UNIONES DE HECHO",  Pontificio consejo para la Familia, Vaticano 2000
- FAMILIARIS CONSORTIO, Juan Pablo II, Vaticano 1981
- MULIERIS DIGNITATEM, Juan Pablo II, Vaticano 1988
- TEOLOGÍA DEL CUERPO, Juan Pablo II, 129 catequesis de septiembre de 1979 a 1984
- EVANGELIUM VITAE, Juan Pablo II, Vaticano 25 de marzo de 1995
- HUMANAE VITAE, PABLO VI, Vaticano 1968


Carlos Escorza Ortiz

Teólogo 

viernes, 28 de febrero de 2014

Vaticano acoge fundador de Teología de Liberación

Vaticano acoge fundador de Teología de Liberación



CIUDAD DEL VATICANO -- El fundador de la Teología de la Liberación, la corriente católica de inspiración latinoamericana que defiende a los pobres, recibió el martes un recibimiento de héroe en el Vaticano en momentos en que el otrora criticado movimiento continúa su rehabilitación bajo el papa Francisco.

El reverendo Gustavo Gutiérrez Merino, de Perú, fue el orador sorpresa el martes en el lanzamiento de un libro, en el que participaron el cardenal Gerhard Mueller, jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entidad encargada de velar por que los sacerdotes no se alejen de las enseñanzas centrales de la Iglesia; el cardenal Oscar Rodríguez, uno de los principales asesores del papa, y el portavoz del Vaticano.

El excardenal Joseph Ratzinger dedicó buena parte de su vida eclesiástica en la Congregación batallando contra la Teología de la Liberación y disciplinando a sus más famosos defensores, alegando que habían malinterpretado la preferencia de Jesús por los pobres y la habían convertido en un llamado marxista a la rebelión armada.

Esa interpretación fue poderosamente atractiva en las décadas de 1960 y 1970 para muchos latinoamericanos que crecieron como católicos, enseñada por maestros influidos por el marxismo e indignados por la desigualdad y la sangrienta represión a su alrededor.

Gutiérrez y los que los respaldaban insisten en que la verdadera Teología de la Liberación se acopla perfectamente con las enseñanzas sociales de la Iglesia sobre los pobres, que el papa Francisco toma como suya.

Francisco escribió en el prefacio del libro de Mueller, "Del lado de los pobres: Teología de la Liberación", en el que Gutiérrez escribió dos capítulos.

Gutiérrez, de 85 años, recibió un fuerte aplauso cuando el portavoz del Vaticano señaló su presencia el martes, otro cuando se acercó al podio para hablar sobre la parábola del Buen Samaritano.

El excardenal Jorge Mario Bergoglio ha tenido una relación complicada con la Teología de la Liberación y ha chocado con miembros de inclinación izquierdista de su orden jesuita, quienes adoptaron su politizado llamado a enfrentar la violenta dictadura militar argentina en la década de 1970.

Sin embargo, Francisco acoge totalmente el llamado jesuita a tener una "opción preferencial por los pobres".

El diario vaticano L'Osservatore Romano ha estado en una especie de campaña de rehabilitación y ha dicho que con el primer papa latinoamericano, la Teología de la Liberación no puede "permanecer en las sombras a la que ha sido relegada durante algunos años, al menos en Europa".



http://www.elnuevoherald.com/2014/02/25/1689498/vaticano-acoge-fundador-de-teologia.html#storylink=cpy

jueves, 27 de febrero de 2014

DECÁLOGO DE LA ESTUPIDEZ:

Compartimos con gusto este decálogo de un gran amigo y hermano teólogo, pensemos un poco en el reto que esto implica en nuesrtas vidas, gracias CHD.

DECÁLOGO DE LA ESTUPIDEZ:
-De que me sirve pensar si cuando me enamoro, pierdo la razón y se me olvida lo que esta bien o mal.
-De que me sirve la inteligencia, si busco hacer el mal en vez del bien y cuando me hacen enojar pierdo el juicio y mando a la fregada a todos y no deseo hablar con nadie.
-De que me sirve tener fe, si a la hora del dolor, la perdida de un familiar, rebuzno contra mi propio Dios que ni siquiera conozco, ni tengo tiempo para Él..
-De que me sirve tener el don de la vida como madre, si asesino con abortos a los hijos que no quiero.
-De que me sirve decir que amo con todo el corazón, si después odio con todo el hígado, el estomago y los intestinos. 
-De que me sirve tener pareja, si al final, la engaño, me estorba y deseo que se vaya cuando me hace daño.
-De que me sirve escribir, si nunca mando un poema, una carta a quien amo.
-De que me sirve saber leer, si los libros ni me interesan.
-De que me sirve tener familia, si deseo irme del hogar y no les permito que se metan en mi vida.
-De que me sirve tener una nación, si no soy patriótico, no voto, no pido justicia y me vale la realidad social". 
CHD

¿Cómo tienen que ser los obispos?

¿Cómo tienen que ser los obispos?
EL PAPA DEFINE LA MISIÓN DE LA CONGREGACIÓN PARA LOS OBISPOS Y LAS CARACTERÍSTICAS DE LOS SUCESORES DE PEDRO
Ciudad del Vaticano, 27 febrero 2014 (VIS).-Esta mañana en la Sala Bolonia del Palacio Apostólico, el Papa Francisco ha presidido la reunión de la Congregación para los Obispos, cuyo prefecto es el cardenal Marc Ouellet, y ha dirigido a los presentes un discurso acerca de la misión de esa congregación, de los criterios que deben presidir la elección de un obispo, así como de las características que éstos deben reunir y de su tarea con los fieles que les han sido confiando, exhortando al final a todos a recorrer con más frecuencia “los campos” en búsqueda de pastores aptos para ese ministerio, con la seguridad de que Cristo no abandona nunca a su Iglesia.
Ofrecemos a continuación amplios extractos del discurso:
1.- Lo esencial en la misión de la Congregación
“En la celebración de la ordenación de un obispo la Iglesia reunida, después de invocar al Espíritu Santo pide que sea ordenado el candidato presentado. El que preside pregunta entonces: “¿Tenéis el mandato?”...Esta congregación existe para ayudar a escribir ese mandato que después resonará en tantas Iglesias y llevará alegría y esperanza al Pueblo Santo de Dios. Esta congregación existe para asegurarse de que el nombre del elegido haya sido, ante todo, pronunciado por el Señor...El Pueblo santo de Dios sigue exclamando:... necesitamos alguien que nos mire con la amplitud de corazón de Dios; no necesitamos un manager, un administrador delegado de una empresa ...Nos hace falta alguien que sepa elevarse a la altura de la mirada de Dios para conducirnos hacia El...No tenemos que perder nunca de vista las necesidades de las Iglesias particulares a las que tenemos que atender... Nuestro reto es entrar en la perspectiva de Cristo teniendo en cuenta la singularidad de las Iglesias particulares”.
2.- El horizonte de Dios determina la misión de la congregación
“Para elegir a esos ministros todos necesitamos elevarnos, subir también nosotros al 'piso superior'... Tenemos que elevarnos por encima de nuestras eventuales preferencias, simpatías, pertenencias o tendencias para entrar en la amplitud del horizonte de Dios...No hombres condicionados por el miedo de lo bajo, sino Pastores dotados de parresia, capaces de asegurar que en el mundo hay un sacramento de unidad y por lo tanto la humanidad no está destinada al abandono y al desamparo... A la hora de firmar el nombramiento de cada obispo me gustaría sentir la autoridad de vuestro discernimiento y la grandeza de horizontes con que madura vuestro consejo. Por eso el espíritu que preside vuestros trabajos... no podrá ser otro que ese humilde, silencioso y laborioso proceso desarrollado bajo la luz que viene de las alturas. Profesionalidad, servicio y santidad de vida: si nos apartamos de este trinomio abandonamos la grandeza a la que estamos llamados”.
3.-La Iglesia apostólica como fuente
“La altura de la Iglesia se encuentra siempre en los abismos de sus fundamentos...El mañana de la Iglesia vive siempre en sus orígenes...Sabemos que el Colegio Episcopal, en el cual mediante el Sacramento se insertarán los obispos, sucede al Colegio Apostólico. El mundo necesita saber que esta sucesión no se ha interrumpido...Las personas ya pasan con sufrimiento por la experiencia de tantas roturas: necesitan encontrar en la Iglesia ese permanecer indeleble de la gracia del principio”.
4.- El obispo como testigo del Resucitado
“Analicemos ... el momento en que la Iglesia Apostólica debe recomponer el Colegio de los Doce tras la traición de Judas. Sin los Doce la plenitud del Espíritu no puede descender. Hay que buscar al sucesor entre los que han seguido desde el principio el recorrido de Jesús y ahora puede convertirse 'junto con los Doce' en un 'testigo de la resurrección'. Hay que seleccionar entre los seguidores de Jesús a los testigos del Resucitado... También para nosotros ese es el criterio unificador: el obispo es aquel que sabe hacer actual todo lo que acaeció a Jesús y sobre todo sabe, junto con la Iglesia, hacerse testigo de su Resurrección... No un testigo aislado sino junto con la Iglesia..Quiero subrayar que la renuncia y el sacrificio son inherentes a la misión episcopal. .El episcopado no es para uno mismo, sino para la Iglesia... para los demás, sobre todo para aquellos que según el mundo se deben descartar. Por lo tanto, para individuar a un obispo no hace falta contabilizar sus dotes humanas, intelectuales, culturales y ni siquiera pastorales...Es cierto que necesitamos a alguien que sobresalga: su integridad humana asegura la capacidad de relaciones sanas... para que no proyecte sobre los demás sus carencias y se convierta en factor de inestabilidad...su preparación cultural le permite dialogar con los hombres y sus culturas...su ortodoxia y fidelidad a la Verdad completa custodiada por la Iglesia hace de él un pilar y un punto de referencia...su transparencia y su desapego a la hora de administrar los bienes de la comunidad le otorgan autoridad y encuentran la estima de todos. Todas esas dotes imprescindibles deben ser, sin embargo, una declinación del testimonio central del Resucitado, subordinadas a este compromiso prioritario”.
5.- La soberanía de Dios, autor de la elección.
“Volvamos al texto apostólico. Después del fatigoso discernimiento, los apóstoles rezan...No podemos alejarnos de aquel 'Enséñanos tú, Señor'. Las decisiones no pueden estar condicionadas por nuestras pretensiones, por eventuales grupos, camarillas o hegemonías. Para garantizar esa soberanía existen dos actitudes fundamentales: la propia conciencia ante Dios y la colegialidad... No el arbitrio sino el discernimiento conjunto. Ninguno puede tener todo en mano, cada uno aporta con humildad y honradez la tesela propia al mosaico que pertenece a Dios.
6.- Obispos “kerigmáticos”
“Dado que la fe procede del anuncio necesitamos obispos kerigmáticos...Hombres custodios de la doctrina, no para medir cuanto viva distante el mundo de la verdad contenida en ella, sino para fascinar al mundo... con la belleza del amor... con la oferta de la libertad que da el Evangelio. La Iglesia no necesita apologistas de las propias causas ni cruzados de las propias batallas, sino sembradores humildes y confiados de la verdad que saben que cada vez les es nuevamente confiada y que se fían de su potencia...Hombres pacientes porque saben que la cizaña no será nunca tanta como para llenar el campo”.
7.-Obispos orantes
“He hablado de los obispos kerigmáticos; ahora señalo el otro trazo de la identidad del obispo: hombre de oración. La misma parresia que debe tener en el anuncio de la Palabra, debe tener en la oración, tratando con Dios, nuestro Señor el bien de su pueblo, la salvación de su pueblo...Un hombre que no tiene valor de discutir con Dios en favor de su pueblo no puede ser obispo y tampoco el que no es capaz de asumir la misión de llevar al Pueblo de Dios hasta el lugar que El le indica...Y esto vale también para la paciencia apostólica...El obispo debe ser capaz de 'entrar con paciencia' ante Dios... buscando y dejándose encontrar”.
8.-Obispos pastores
“Sean pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, sean humildes, pacientes y misericordiosos; amen la pobreza, interna como libertad y también externa como sencillez y austeridad de vida,.. no tengan una filosofía de príncipes...que no sean ambiciosos y que no busquen el episcopado, que sean esposos de una Iglesia, sin estar a la búsqueda constante de otra; esto se llama adulterio. Sean capaces de 'vigilar' al rebaño que les será confiado, es decir, de preocuparse por todo lo que lo mantiene unido...Reafirmo que la Iglesia necesita Pastores auténticos...Observemos el testamento del apóstol Pablo...Nos habla...El confía los Pastores de la Iglesia a la 'Palabra de la gracia que tiene el poder de edificar y conceder la herencia'. Por lo tanto, no padrones de la Palabra, sino entregados a ella, siervos de la Palabra. Solo así es posible edificar y obtener la herencia de los santos. A cuantos se atormentaban con la pregunta sobre su herencia:'¿Cual es la herencia de un obispo, el oro o la plata'? Pablo responde: La santidad. La Iglesia permanece cuando se dilata la santidad de Dios en sus miembros...El Concilio Vaticano II afirma que a los obispos 'se les confía plenamente el oficio pastoral, o sea el cuidado habitual y cotidiano de sus ovejas'...En nuestra época lo habitual y lo cotidiano se asocian a menudo a la rutina y al aburrimiento. Por eso, con frecuencia, se intenta escapar hacia un permanente “otro lugar”. Desgraciadamente tampoco en la Iglesia estamos exentes de este peligro..Pienso que en este tiempo de encuentros y congresos es muy actual el decreto de residencia del Concilio de Trento y estaría bien que la Congregación de los Obispos escribiera algo al respecto. El rebaño necesita encontrar sitio en el corazón del Pastor. Si éste no está sólidamente anclado en si mismo, en Cristo y en su Iglesia, estará continuamente a merced de las olas, en búsqueda de compensaciones efímeras y no ofrecerá al rebaño ningún refugio”.
Conclusión
“Al final de estas palabras, me pregunto: ¿Dónde podemos encontrar hombres así?...No es fácil...Pienso en el profeta Samuel en búsqueda del sucesor de Saul que, al saber que el pequeño David había llevado las ovejas a pastar al campo ordena: 'Di que lo traigan'. También nosotros no podemos por menos que escrutar los campos de la Iglesia intentando presentar al Señor para que diga: 'Ungelo: es el”. Estoy seguro de que los hay porque el Señor no abandona a su Iglesia. Quizás somos nosotros los que no vamos bastante a los campos para buscarlos. Quizás nos hace falta la advertencia de Samuel : “No nos sentaremos a la mesa antes de que él venga”. Con esa santa inquietud quisiera que viviera esta congregación”.



martes, 11 de febrero de 2014

La Barca-Iglesia sigue a un año de la renunicia de Benedicto XVI

Benedicto XVI, un año de su renuncia

A un año de la renuncia del Papa Benedicto podemos recapitular una gran cantidad de acontecimientos:

En mucho tiempo no se había dado la renuncia de un sumo pontífice, los motivos fueron cuestionados por todos, con  razón o sin ella, fue algo que sacudía a toda la Iglesia y muchos otros sectores de la sociedad.

La elección del Papa Francisco, ha generado una serie de incógnitas que desde los primeros minutos de saber quien es, han dado una apertura renovada y vital en el camino de la Iglesia.

Las reacciones se han mostrado en todo sentido, pero ¿Qué debemos de comprender de todo este proceso?

Hace unas semanas un estimado alumno me preguntó ¿Por qué la Iglesia no es democrática? La respuesta es sencilla, la asistencia del Espíritu Santo,  nos da la certeza de que caminamos con dirección.

El Evangelio responde con claridad con un pasaje que puede sonar mágico pero que en realidad muestra la relación intima que tiene Dios con su Iglesia y que no debemos olvidar, Benedicto XVI lo tenía y tiene presente, y ahora a un año debemos tener la certeza de esto.

San Mateo presenta un pasaje que si lo leemos en una manera superficial puede sonar fantástico, pero que en realidad tiene un trasfondo profundo bajo un código determinado por los destinatarios de su Evangelio.

“Después de esto, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca, para que cruzaran el lago antes que él y llegaran al otro lado mientras él despedía a la gente.  Cuando la hubo despedido, Jesús subió a un cerro, para orar a solas. Al llegar la noche, estaba allí él solo,  mientras la barca ya iba bastante lejos de tierra firme. Las olas azotaban la barca, porque tenían el viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron, y gritaron llenos de miedo:
-¡Es un fantasma!
Pero Jesús les habló, diciéndoles:
-¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!
Entonces Pedro le respondió:
-Señor, si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua.
-Ven -dijo Jesús.
Pedro entonces bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús. Pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y como comenzaba a hundirse, gritó: ¡Sálvame, Señor!
 Al momento, Jesús lo tomó de la mano y le dijo: -¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué dudaste?
 En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento.  Entonces los que estaban en la barca se pusieron de rodillas delante de Jesús, y le dijeron:
-¡En verdad tú eres el Hijo de Dios!”  (Mt. 14, 22-33)
Siguiendo la secuencia de este pasaje se muestran varios movimientos que debemos de tener presentes.

Dice: “Después de esto Jesús hizo subir a sus discípulos de la barca
Una clara referencia de barca sinónimo de la Iglesia.

Dice: “y que cruzaran el lago antes que él
En el sentido bíblico podemos comprender al lago o mar como signo de muerte, de ahí que cuando se vive el sacramento del bautismo tenemos que morir (ser sumergidos) para renacer (salir del agua).

En este primer versículo encontramos dos elementos particulares “Después de esto” y “cruzar antes de él”, podemos pensar que el Evangelista se refería a la muerte y resurrección, más adelante retomaremos este punto.

Dice: “Cuando la hubo despedido, Jesús subió a un cerro, para orar a solas”.
Jesús se despide y sube, posible referencia a la resurrección al decir que subió solo.

Dice: “Al llegar la noche, estaba allí él solo,  mientras la barca ya iba bastante lejos de tierra firme.”
La imagen de la noche hace referencia a lo contrario a la luz del día, posible imagen referencial a estar asechado por el mal. Pero sigue este versículo: la barca- Iglesia sigue avanzando lejos de tierra firme= seguridad.

Dice: “Las olas azotaban la barca, porque tenían el viento en contra”
Olas y viento en contra, elementos que amenazan la barca y que puede llegar a hundirla, posiblemente hará referencia a los primeros conflictos y situaciones complicadas de la Iglesia, frente al judaísmo y a Roma.

 Dice: “Jesús fue hacia ellos caminando sobre el agua. Cuando los discípulos lo vieron andar sobre el agua, se asustaron, y gritaron llenos de miedo: -¡Es un fantasma!  Pero Jesús les habló, diciéndoles:
-¡Calma! ¡Soy yo: no tengan miedo!”
Jesús ha resucitado, pero como al final del Evangelio no lo reconocen, tienen miedo, pero él sale a su encuentro y los tranquiliza. Pero dice “soy yo” una referencia clara al nombre de Dios “soy el que soy” traducción del nombre de Dios YHWH en el libro del Éxodo.

Dice: “Entonces Pedro le respondió: -Señor, si eres tú, ordena que yo vaya hasta ti sobre el agua.
-Ven -dijo Jesús.”
Pedro, cabeza de la Iglesia lo cuestiona y le pide ser llamado sobre las aguas- muerte. Jesús lo llama.

Dice: “Pedro entonces bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Jesús. Pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y como comenzaba a hundirse, gritó: ¡Sálvame, Señor!
Pedro baja, camina pero se hunde, siente miedo y pide ayuda.

Dice: “Al momento, Jesús lo tomó de la mano y le dijo: -¡Qué poca fe tienes! ¿Por qué dudaste?
 En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento.
Jesús toma la mano de Pedro que es la cabeza de la Iglesia y lo reprende, pero cuando suben todo se calma.

Dice: “Entonces los que estaban en la barca se pusieron de rodillas delante de Jesús, y le dijeron:
-¡En verdad tú eres el Hijo de Dios!
Los apóstoles vuelven a experimentar la presencia de Dios y en automático responden a su presencia con el reconocimiento de que es el salvador, el hijo de Dios.

Este pasaje nos dice que Jesús es quien tiene el control, que no deja a su Iglesia, que por más que pueda parecer y nos sintamos abandonados, en peligro, él tiene el control.

Pedro duda, desde su humanidad, pero Dios responde y confronta, da certeza y tranquilidad, aleja las turbulencias.

Benedicto XVI tiene esta certeza, y todos nosotros debemos tenerla, Dios hace su parte, solo te pide confiar, tomar su mano ser guiados.

La Iglesia sigue caminando a dos mil años de este pasaje, tomados de su mano, con la asistencia del Espíritu Santo y con la autoridad del Padre en ella, con la presencia real de Jesús en los sacramentos, Dios es un Padre amoroso que nos alienta a vivir la fe, la unidad y el mismo rumbo.

Benedicto XVI renunció porque sabe que no es suya la barca, y debemos tener la certeza de que no lo hizo por un bien personal, sino por fortalecer la credibilidad y unidad en la Iglesia, siempre asistida por Dios.

¡Dios bendiga e ilumine a todos los sucesores de los Apóstoles!

Carlos Escorza Ortiz
Teólogo








jueves, 6 de febrero de 2014

Mensaje para la XXIX Jornada mundial de la junvetud del 2015

Un mensaje que vale la pena leer con detenimiento, para profundizar  y hacerlo vida.

MENSAJE PARA LA XXIX JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
Ciudad del Vaticano, 6 febrero 2014 (VIS).- Publicamos a continuación el mensaje que el Santo Padre ha enviado a los jóvenes para la preparación de la XXIX Jornada Mundial de la Juventud 2014, fechado el 21 de enero, y bajo el tema: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.
Queridos jóvenes:
Tengo grabado en mi memoria el extraordinario encuentro que vivimos en Río de Janeiro, en la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud. ¡Fue una gran fiesta de la fe y de la fraternidad! La buena gente brasileña nos acogió con los brazos abiertos, como la imagen de Cristo Redentor que desde lo alto del Corcovado domina el magnífico panorama de la playa de Copacabana. A orillas del mar, Jesús renovó su llamada a cada uno de nosotros para que nos convirtamos en sus discípulos misioneros, lo descubramos como el tesoro más precioso de nuestra vida y compartamos esta riqueza con los demás, los que están cerca y los que están lejos, hasta las extremas periferias geográficas y existenciales de nuestro tiempo.
La próxima etapa de la peregrinación intercontinental de los jóvenes será Cracovia, en 2016. Para marcar nuestro camino, quisiera reflexionar con vosotros en los próximos tres años sobre las Bienaventuranzas que leemos en el Evangelio de San Mateo. Este año comenzaremos meditando la primera de ellas: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos"; el año 2015: "Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios"; y por último, en el año 2016 el tema será: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”.
1. La fuerza revolucionaria de las Bienaventuranzas
Siempre nos hace bien leer y meditar las Bienaventuranzas. Jesús las proclamó en su primera gran predicación, a orillas del lago de Galilea. Había un gentío tan grande, que subió a un monte para enseñar a sus discípulos; por eso, esa predicación se llama el “sermón de la montaña”. En la Biblia, el monte es el lugar donde Dios se revela, y Jesús, predicando desde el monte, se presenta como maestro divino, como un nuevo Moisés. Y ¿qué enseña? Jesús enseña el camino de la vida, el camino que Él mismo recorre, es más, que Él mismo es, y lo propone como camino para la verdadera felicidad. En toda su vida, desde el nacimiento en la gruta de Belén hasta la muerte en la cruz y la resurrección, Jesús encarnó las Bienaventuranzas. Todas las promesas del Reino de Dios se han cumplido en Él.
Al proclamar las Bienaventuranzas, Jesús nos invita a seguirle, a recorrer con Él el camino del amor, el único que lleva a la vida eterna. No es un camino fácil, pero el Señor nos asegura su gracia y nunca nos deja solos. Pobreza, aflicciones, humillaciones, lucha por la justicia, cansancios en la conversión cotidiana, dificultades para vivir la llamada a la santidad, persecuciones y otros muchos desafíos están presentes en nuestra vida. Pero, si abrimos la puerta a Jesús, si dejamos que Él esté en nuestra vida, si compartimos con Él las alegrías y los sufrimientos, experimentaremos una paz y una alegría que sólo Dios, amor infinito, puede dar.
Las Bienaventuranzas de Jesús son portadoras de una novedad revolucionaria, de un modelo de felicidad opuesto al que habitualmente nos comunican los medios de comunicación, la opinión dominante. Para la mentalidad mundana, es un escándalo que Dios haya venido para hacerse uno de nosotros, que haya muerto en una cruz. En la lógica de este mundo, los que Jesús proclama bienaventurados son considerados “perdedores”, débiles. En cambio, son exaltados el éxito a toda costa, el bienestar, la arrogancia del poder, la afirmación de sí mismo en perjuicio de los demás.
Queridos jóvenes, Jesús nos pide que respondamos a su propuesta de vida, que decidamos cuál es el camino que queremos recorrer para llegar a la verdadera alegría. Se trata de un gran desafío para la fe. Jesús no tuvo miedo de preguntar a sus discípulos si querían seguirle de verdad o si preferían irse por otros caminos. Y Simón, llamado Pedro, tuvo el valor de contestar: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna". Si sabéis decir “sí” a Jesús, entonces vuestra vida joven se llenará de significado y será fecunda.
2. El valor de ser felices
Pero, ¿qué significa “bienaventurados” (en griego makarioi)? Bienaventurados quiere decir felices. Decidme: ¿Buscáis de verdad la felicidad? En una época en que tantas apariencias de felicidad nos atraen, corremos el riesgo de contentarnos con poco, de tener una idea de la vida “en pequeño”. ¡Aspirad, en cambio, a cosas grandes! ¡Ensanchad vuestros corazones! Como decía el beato Piergiorgio Frassati: "Vivir sin una fe, sin un patrimonio que defender, y sin sostener, en una lucha continua, la verdad, no es vivir, sino ir tirando. Jamás debemos ir tirando, sino vivir". En el día de la beatificación de Piergiorgio Frassati, el 20 de mayo de 1990, Juan Pablo II lo llamó "hombre de las Bienaventuranzas" .
Si de verdad dejáis emerger las aspiraciones más profundas de vuestro corazón, os daréis cuenta de que en vosotros hay un deseo inextinguible de felicidad, y esto os permitirá desenmascarar y rechazar tantas ofertas “a bajo precio” que encontráis a vuestro alrededor. Cuando buscamos el éxito, el placer, el poseer en modo egoísta y los convertimos en ídolos, podemos experimentar también momentos de embriaguez, un falso sentimiento de satisfacción, pero al final nos hacemos esclavos, nunca estamos satisfechos, y sentimos la necesidad de buscar cada vez más. Es muy triste ver a una juventud “harta”, pero débil.
San Juan, al escribir a los jóvenes, decía: "Sois fuertes y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al Maligno". Los jóvenes que escogen a Jesús son fuertes, se alimentan de su Palabra y no se “atiborran” de otras cosas. Atreveos a ir contracorrienTe. Sed capaces de buscar la verdadera felicidad. Decid no a la cultura de lo provisional, de la superficialidad y del usar y tirar, que no os considera capaces de asumir responsabilidades y de afrontar los grandes desafíos de la vida.
3. Bienaventurados los pobres de espíritu...
La primera Bienaventuranza, tema de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, declara felices a los pobres de espíritu, porque a ellos pertenece el Reino de los cielos. En un tiempo en el que tantas personas sufren a causa de la crisis económica, poner la pobreza al lado de la felicidad puede parecer algo fuera de lugar. ¿En qué sentido podemos hablar de la pobreza como una bendición?
En primer lugar, intentemos comprender lo que significa "pobres de espíritu". Cuando el Hijo de Dios se hizo hombre, eligió un camino de pobreza, de humillación. Como dice San Pablo en la Carta a los Filipenses: "Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús. El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios; al contrario, se despojó de sí mismo tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres". Jesús es Dios que se despoja de su gloria. Aquí vemos la elección de la pobreza por parte de Dios: siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. Es el misterio que contemplamos en el belén, viendo al Hijo de Dios en un pesebre, y después en una cruz, donde la humillación llega hasta el final.
El adjetivo griego ptochós (pobre) no sólo tiene un significado material, sino que quiere decir “mendigo”. Está ligado al concepto judío de anawim, los “pobres de Yahvé”, que evoca humildad, conciencia de los propios límites, de la propia condición existencial de pobreza. Los anawim se fían del Señor, saben que dependen de Él.
Jesús, como entendió perfectamente santa Teresa del Niño Jesús, en su Encarnación se presenta como un mendigo, un necesitado en busca de amor. El Catecismo de la Iglesia Católica habla del hombre como un "mendigo de Dios" y nos dice que la oración es el encuentro de la sed de Dios con nuestra sed .
San Francisco de Asís comprendió muy bien el secreto de la Bienaventuranza de los pobres de espíritu. De hecho, cuando Jesús le habló en la persona del leproso y en el Crucifijo, reconoció la grandeza de Dios y su propia condición de humildad. En la oración, el Poverello pasaba horas preguntando al Señor: "¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo?". Se despojó de una vida acomodada y despreocupada para desposarse con la “Señora Pobreza”, para imitar a Jesús y seguir el Evangelio al pie de la letra. Francisco vivió inseparablemente la imitación de Cristo pobre y el amor a los pobres, como las dos caras de una misma moneda.
Vosotros me podríais preguntar: ¿Cómo podemos hacer que esta pobreza de espíritu se transforme en un estilo de vida, que se refleje concretamente en nuestra existencia? Os contesto con tres puntos.
Ante todo, intentad ser libres en relación con las cosas. El Señor nos llama a un estilo de vida evangélico de sobriedad, a no dejarnos llevar por la cultura del consumo. Se trata de buscar lo esencial, de aprender a despojarse de tantas cosas superfluas que nos ahogan. Desprendámonos de la codicia del tener, del dinero idolatrado y después derrochado. Pongamos a Jesús en primer lugar. Él nos puede liberar de las idolatrías que nos convierten en esclavos. ¡Fiaros de Dios, queridos jóvenes! Él nos conoce, nos ama y jamás se olvida de nosotros. Así como cuida de los lirios del campo, no permitirá que nos falte nada. También para superar la crisis económica hay que estar dispuestos a cambiar de estilo de vida, a evitar tanto derroche. Igual que se necesita valor para ser felices, también es necesario el valor para ser sobrios.
En segundo lugar, para vivir esta Bienaventuranza necesitamos la conversión en relación a los pobres. Tenemos que preocuparnos de ellos, ser sensibles a sus necesidades espirituales y materiales. A vosotros, jóvenes, os encomiendo en modo particular la tarea de volver a poner en el centro de la cultura humana la solidaridad. Ante las viejas y nuevas formas de pobreza –el desempleo, la emigración, los diversos tipos de dependencias–, tenemos el deber de estar atentos y vigilantes, venciendo la tentación de la indiferencia. Pensemos también en los que no se sienten amados, que no tienen esperanza en el futuro, que renuncian a comprometerse en la vida porque están desanimados, desilusionados, acobardados. Tenemos que aprender a estar con los pobres. No nos llenemos la boca con hermosas palabras sobre los pobres. Acerquémonos a ellos, mirémosles a los ojos, escuchémosles. Los pobres son para nosotros una ocasión concreta de encontrar al mismo Cristo, de tocar su carne que sufre.
Pero los pobres –y este es el tercer punto– no sólo son personas a las que les podemos dar algo. También ellos tienen algo que ofrecernos, que enseñarnos. ¡Tenemos tanto que aprender de la sabiduría de los pobres! Un santo del siglo XVIII, Benito José Labre, que dormía en las calles de Roma y vivía de las limosnas de la gente, se convirtió en consejero espiritual de muchas personas, entre las que figuraban nobles y prelados. En cierto sentido, los pobres son para nosotros como maestros. Nos enseñan que una persona no es valiosa por lo que posee, por lo que tiene en su cuenta en el banco. Un pobre, una persona que no tiene bienes materiales, mantiene siempre su dignidad. Los pobres pueden enseñarnos mucho, también sobre la humildad y la confianza en Dios. En la parábola del fariseo y el publicano, Jesús presenta a este último como modelo porque es humilde y se considera pecador. También la viuda que echa dos pequeñas monedas en el tesoro del templo es un ejemplo de la generosidad de quien, aun teniendo poco o nada, da todo.
4. … porque de ellos es el Reino de los cielos
El tema central en el Evangelio de Jesús es el Reino de Dios. Jesús es el Reino de Dios en persona, es el Enmanuel, Dios-con-nosotros. Es en el corazón del hombre donde el Reino, el señorío de Dios, se establece y crece. El Reino es al mismo tiempo don y promesa. Ya se nos ha dado en Jesús, pero aún debe cumplirse en plenitud. Por ello pedimos cada día al Padre: "Venga a nosotros tu reino".
Hay un profundo vínculo entre pobreza y evangelización, entre el tema de la pasada Jornada Mundial de la Juventud –"Id y haced discípulos a todos los pueblos"- y el de este año: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos". El Señor quiere una Iglesia pobre que evangelice a los pobres. Cuando Jesús envió a los Doce, les dijo: "No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino; ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento". La pobreza evangélica es una condición fundamental para que el Reino de Dios se difunda. Las alegrías más hermosas y espontáneas que he visto en el transcurso de mi vida son las de personas pobres, que tienen poco a que aferrarse. La evangelización, en nuestro tiempo, sólo será posible por medio del contagio de la alegría.
Como hemos visto, la Bienaventuranza de los pobres de espíritu orienta nuestra relación con Dios, con los bienes materiales y con los pobres. Ante el ejemplo y las palabras de Jesús, nos damos cuenta de cuánta necesidad tenemos de conversión, de hacer que la lógica del ser más prevalezca sobre la del tener más. Los santos son los que más nos pueden ayudar a entender el significado profundo de las Bienaventuranzas. La canonización de Juan Pablo II el segundo Domingo de Pascua es, en este sentido, un acontecimiento que llena nuestro corazón de alegría. Él será el gran patrono de las JMJ, de las que fue iniciador y promotor. En la comunión de los santos seguirá siendo para todos vosotros un padre y un amigo.
El próximo mes de abril es también el trigésimo aniversario de la entrega de la Cruz del Jubileo de la Redención a los jóvenes. Precisamente a partir de ese acto simbólico de Juan Pablo II comenzó la gran peregrinación juvenil que, desde entonces, continúa a través de los cinco continentes. Muchos recuerdan las palabras con las que el Papa, el Domingo de Ramos de 1984, acompañó su gesto: "Queridos jóvenes, al clausurar el Año Santo, os confío el signo de este Año Jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención".
Queridos jóvenes, el Magnificat, el cántico de María, pobre de espíritu, es también el canto de quien vive las Bienaventuranzas. La alegría del Evangelio brota de un corazón pobre, que sabe regocijarse y maravillarse por las obras de Dios, como el corazón de la Virgen, a quien todas las generaciones llaman “dichosa”. Que Ella, la madre de los pobres y la estrella de la nueva evangelización, nos ayude a vivir el Evangelio, a encarnar las Bienaventuranzas en nuestra vida, a atrevernos a ser felices.
 
EL PAPA A LOS JÓVENES: RECHAZAD LA FELICIDAD A BAJO PRECIO
Ciudad del Vaticano, 6 febrero 2014 (VIS).- El Pontificio Consejo para los Laicos ha hecho público un comunicado en el que explica el contenido y el objetivo del mensaje del Santo Padre para la XXIX Jornada Mundial de la Juventud.
Se trata del primer Mensaje que el papa Francisco dirige a los jóvenes, incorporándose así en la tradición iniciada por el beato Juan Pablo II y continuada por Benedicto XVI con ocasión de cada Jornada Mundial de la Juventud. Después de la extraordinaria JMJ vivida en Río de Janeiro en el mes de julio de 2013, el Papa retoma su diálogo con los jóvenes del mundo y les presenta los temas de las tres próximas ediciones del evento, dando inicio al itinerario de preparación espiritual que, a lo largo de tres años, guiará a la celebración internacional en Cracovia, en el mes de julio de 2016.
Los temas de las tres próximas JMJ, tomados de las Bienaventuranzas del Evangelio, muestran cómo el Santo Padre considere este pasaje del Evangelio de Mateo un punto de referencia central para la vida de los cristianos, llamados a hacer de él un concreto programa de vida.
En el Mensaje, el Santo Padre recuerda a los jóvenes que Jesús mismo mostró el camino que debemos seguir, encarnando las Bienaventuranzas en toda la vida. Vivir las Bienaventuranzas hoy es para los jóvenes un verdadero desafío al seguir a Cristo, yendo contracorriente y testimoniando su novedad revolucionaria. Puesto que no es posible ser cristianos y tener una idea “en pequeño” de la vida, el Papa exhorta a los jóvenes a que rechacen toda oferta de felicidad “a bajo precio”, a encontrar el “valor de la felicidad” auténtica que sólo Dios puede dar.
Papa Francisco explica a los jóvenes lo que significa ser pobres de espíritu, entrando en la parte esencial del tema de la próxima Jornada Mundial de la Juventud. Jesús mismo eligió un camino de humillación y de pobreza, y el Papa dirige a los jóvenes la invitación insistente de imitarle, indicándoles el ejemplo de San Francisco de Asís. Por ello, los jóvenes cristianos están llamados a la conversión, a abrazar un estilo de vida evangélico marcado por la sobriedad, la búsqueda de lo esencial y la solidaridad concreta en relación a los pobres. Los pobres son, así explica el Papa, por una lado “la carne que sufre” de Cristo, que todos estamos llamados a tocar personalmente, pero por otro lado podemos convertirnos en verdaderos maestros de vida, pues podemos ofrecer tanto a nivel humano y espiritual.
El Papa subraya a continuación el profundo vínculo entre el tema de la JMJ de Río – "Id y haced discípulos a todos los pueblos" – y las Bienaventuranzas de los pobres de espíritu. De hecho, el Papa Francisco explica que, “la pobreza evangélica es una condición fundamental para que el Reino de Dios se difunda”, pues a menudo es de los corazones más sencillos de donde brota la auténtica alegría, que es el motor mismo de la evangelización.
El Santo Padre recuerda, por último, el trigésimo aniversario de la entrega de la Cruz del Jubileo de la Redención a los jóvenes, que se celebrará el próximo 22 de abril. “Precisamente a partir de ese acto simbólico de Juan Pablo II comenzó la gran peregrinación juvenil que, desde entonces, continúa a través de los cinco continentes”. Y papa Francisco anuncia a los jóvenes que, después de su canonización, que es un “acontecimiento que llena nuestro corazón de alegría”, Juan Pablo II “será el gran patrono de las JMJ, de las que fue iniciador y promotor”.